Crepúsculo náutico
No puedo asir tanta belleza. No puedo asir tanta vida. No puedo asir
tanta música. –
Sólo me queda contemplar, con impotencia. Escribir unas líneas. Salir
a correr. Gastar toda esa energía que siento. Volcarla en alguna empresa
creativa. Algún proyecto vital. –
Quisiera explicarte lo que se siente. ¿Tú lo sientes a veces? –
Correr, correr sin parar, dejando todo atrás. Sintiendo que las
plantas y los árboles en mi camino están realmente vivos y son parte de mí,
casi pudiendo hablar con ellos. –
Una energía que no acaba. Sentirse drogado de aire, de existencia,
oxígeno, dióxido de carbono, chispa divina, la fuerza de la naturaleza dentro de
ti. –
Presente a raudales, presente y trascendencia, realidad, infinito.
Sentido. –
Mira los árboles, tienen flores. Muchas flores, abiertas, radiantes,
orgullosas. –
Mira el cielo, azul, tranquilo, sin nubes. –
Mira mis ojos, estás en ellos. Mira el brillo de mis ojos. Mira dentro
de ellos con detención. ¿Lo ves? ¿Ves la energía que te dije? –
¿Ves la intensidad? ¿Ves que no se puede asir toda? Confía en mí. No
esperes mucho más de la vida. Energía y listo. Entregar energía desde la
mirada. Un gran y hermoso silencio. Un hermoso encuentro. Un abrazo que te
devuelve a la tierra. –
¿Crees que nos seguiremos encontrando? A esta misma hora. Me gustaría.
–
¿Sabes por qué te quiero? –
Es esa mirada que te acompaña, esa seguridad y ese miedo que da
vértigo. Indiferencia y ansiedad. No te entiendo a veces, supongo que eso me
hace seguir indagando. –
Esa libertad que sientes. Ese desdén por las opiniones ajenas, por los
chismes ajenos. –
Esa certeza de tu decisión. De tu proyecto. De tus ganas de estar
conmigo. -
Es la primavera, es Tori Amos. Es la inspiración que siento. –
Ese piano, esas ganas de trascender. –
Este es uno de esos momentos en que no necesito nada, la vida está
bien así. No necesito nada. -
¿Sabes hasta cuándo vamos a querernos? ¿Se acaba eso? –
¿No quieres pensar en cuando se acabe? –
Abrázame. Es suficiente. Pero apretado. Cerremos los ojos. Pero un
abrazo largo. Nunca es suficiente. –
A veces no entiendo bien para qué estamos aquí. ¿Tú sabes para qué? –
¿Da lo mismo? ¿Para esto simplemente? Está bien para mí también. –
Yo también estoy enamorada de ti. –
No sé bien qué es el amor, pero esto se siente bien. ¿Es este el
verdadero amor? ¿Es así? ¿Tranquilo? ¿Se trata de proyectarnos juntos? ¿De
querer crear descendientes que sean tuyos y míos? ¿De querer tener una casa con
un huerto y si se puede un bosque? ¿Eso es? –
¿Qué es el amor? –
¿Es esto? –
¿Cómo profundizar? ¿Dándole tiempo? ¿Dándole mucho tiempo? ¿Vale la
pena? –
Ya pues abrázame. Buenas noches. –
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