Me encantó tu carta y me emocionó mucho. Gracias
por escribir. Increíble experiencia, y muy dura al mismo tiempo. Comparto
contigo la impotencia que dan algunas situaciones, sobre todo cuando se trata
de niños, es una rabia gigante contra todo, pero por otro lado encontrar que en
esas experiencias incluso a veces sórdidas, sientes cosas que te transportan a
un plano superior, el agradecimiento de un niño, una sonrisa, la vuelta a lo simple,
a lo básico, una conexión más cercana con la vida.
Al final, pienso que mirar a los otros como
distintos o subdesarrollados solo nos distancia. Es innegable que hay miles de
barreras, y la distancia de oportunidades es una fosa tan profunda que a veces
he sentido que otras personas son una especie de marcianos, es una experiencia
extraña. Como conocer a un adolescente en una cárcel que no sabe leer, pienso
que su universo es tan distinto que estoy hablándole desde Júpiter.
Para nosotros que lo hemos tenido todo, es
imposible no levantarte cada día dándote con una gran piedra en los dientes. Mi
agradecimiento es profundo y perpetuo, nunca acaba, pienso que ya lo he hecho
todo y he sido tan afortunada, que hace un tiempo que simplemente disfruto vivir,
como una segunda etapa de la vida donde es posible detenerse a mirar unas
margaritas en un prado donde son margaritas y nada más. Antes las miraba sin
entenderlas, y pensaba que eran, podían o tenían que ser otra cosa. Ahora
entiendo lo que en verdad son, y veo su perfección y sus limitaciones con
cariño.
Por eso, volviendo al adolescente, entonces incluso
desde Júpiter es posible reconocer que esa distancia, a pesar de lo profunda,
en algún punto es artificial, y que él también en su interior tiene margaritas.
Quiere lo mismo, y sueña con lo mismo, en lo más profundo. Amar, ser amado, sonreír,
encontrar su camino. Entonces si realmente das una oportunidad a las margaritas
que hay en cada persona, estamos cerca de todos, e instantáneamente siento que
perdono, entiendo y quiero a todos los seres humanos. La humanidad es una
experiencia demasiado potente. Es superior a cualquier cosa artificial. Admiro
profundamente la complejidad de la vida, y la quiero, porque tiene una
contracara simple y mágica.
Me alegro mucho que estés viviendo una experiencia
así, pienso que la vida nunca vuelve a ser lo mismo después, y que el fin de la
indiferencia es irreversible.
Creo que podemos aprender mucho de los caribeños,
su amor por el baile, el ritmo y la música te indican algo respecto de lo
importante en la vida. Las prioridades son tan distintas. Creo que nunca hay
que ser soberbio y que todas las culturas te entregan algo demasiado valioso,
que no habías visto, ni pensado siquiera. Como quedar patas para arriba. ¿En
cuanto al baile Dominicano te referías al Perico Ripiao? Es genial.
De nuevo gracias por tu carta, y espero que siga
todo bien.
Me parece excelente que quieras conectarte más, a
veces se te echa de menos.Te mando un abrazo.