1 de octubre de 2011

Noche de cazadores

Ya no puedo escribir cualquier asunto que venga a mi mente, como una caminata en un gran bosque, con el olor de la lluvia, sino que estoy amarrada por la trama de estas páginas. No puedo escapar de este personaje. Aunque quisiera correr por las colinas. Me ata una forma de ser. Una manera de estar en el mundo tan llena de música. Cuándo es el momento de entender todo esto. La gran orquesta que se conjuga en mí. Que unas pastillas van a apaciguar. Para que el río siga su cauce. Fuimos engañados por los cuentos de hadas. No había tal historia. No era posible tal versión. Sólo quisimos sinceridad. No se nos fue dada. Cuentos que duermen. Dónde están ahora. Esperando, para nunca despertar. Soy una bella durmiente de carne y hueso. Anhelando un mundo mejor. Clamando por ranas encantadas y carrozas. Suspirando por salir de esta historia. De esta novela de cambios. Rogando por margaritas. Un poco de sol y nada más. Una tregua de silencio. Un par de bosques. Una cabeza tranquila. Escuchar un poco de música y escribir. Una mente que a veces se calma. Te pregunto si entiendes estos terremotos, pero me miras perplejo. No importa, nos ata un deseo mayor. Un deseo de seguir encontrándonos. Un deseo sublime de crear vida. La aspiración de perpetuarnos juntos, en la mayor obra de arte que pueda crearse. La gran ilusión de dejar de vernos todo el tiempo a nosotros mismos para dar espacio a un nuevo ser hecho de música. Una llamada de atención al presente y a la belleza. La invitación a ser realmente intrépidos y audaces en la creación. De dar ese paso y saltar con valentía. Despegar los pies del suelo con confianza. Darlo todo, por otro, por la belleza, por la creación, por inundar el mundo de historias y música. Esta es la noche de cazar al deseo. De hacer nuestra la alegría de una vez. Que se quede. De entregar al mundo algo frágil, hermoso e invencible. Una esperanza gigantesca de estar firmemente en la tierra. De no engañarnos más y ver lo que hay. Mirar a los ojos y despertar. Dejar de divagar sin rumbo. Dejar de perder una y otra vez el sentido. Haré tantas historias para ti como estrellas hay en el cielo. Y verás cuántos mundos posibles nos rodean. No querrás dejar de soñar. No querrás que acabe nunca. Te cantaré tantas canciones que no podrás dejar de sonreír. Te daré tantas flores que observarás el mundo de colores. Pero intentaré que tu corazón tenga paz. Que no te abrume el mundo como a mí. Que los mundos posibles no te destrocen. Que se detengan las montañas rusas. No puedo mentirte, la existencia no se detiene, aunque quieras. Es algo que debo decirte, querrás que a veces haya pausas. Para poder respirar con tranquilidad, sin prisas que valgan. Pero el tiempo no se detiene. No dejes que esa idea te paralice, porque puedes hacer de él lo que tú quieras. No dejes que nadie te intimide, es tu tiempo. Dale un sentido humano. Llénalo de lo más lindo que tienes dentro. Es tu deber y tu bendición. Darle alas a tus horas. Hacerlas mágicas y livianas. Con poder de transformación. Para cambiar el cemento por verde. El cielo gris por claridad. Harás castillos en la arena como lo único válido. Vendrás a renovar este mundo. A quererlos a todos, a dar energía y amor a los corazones. No aceptarás la muerte de ningún ser vivo. Sabrás que todo lo que vive tiene alma. Las hormigas, los helechos y las personas. Las voces que cantan. Tendrás discurso y acción transformadora. Querrás ser amigo de todos. Sabrás que no existe solamente una verdad, que todas las verdades son válidas. Que todos pueden opinar. Que la verdadera participación nos hará mejores. Que la política nunca estará ausente donde las personas quieran expresarse. Llevarás música a todos los rincones. Darás alma a los cuerpos donde ella esté desapareciendo. Tendrás los pies tan firme en la tierra, que ningún viento podrá llevarte, por muy fuerte que sea. Tendrás la mirada tan decididamente puesta en las estrellas, que ningún malintencionado podrá desviarte. No conocerás fronteras, el ancho mar será tu amigo. Trabajarás arduamente para acabar con las barreras. Serás tú mismo, y tratarás de hacerlo lo mejor posible. Para ese mundo que renace, doy un momento de silencio, hago un espacio.

1 comentarios:

  1. Algo largo para leerlo con resca, pero me encantó! saludos :)

    ResponderSuprimir