Se van tomando opciones, sin ver la conexión entre
ellas, la cual aparece muy posteriormente, y después de varias coincidencias. De
pronto todo confluye, y es posible vislumbrar que había quizá una razón más
profunda en ellas, y es la explicación de por qué se encuentran en algún punto
del camino, confirmando su imperturbable profundidad.
7 de noviembre de 2011
Arendt
y Castoriadis
Cuando entienda ciertas cosas, que otros no
entienden, quisiera decirlo, hacerlas comprensibles para todos. No concibo que
algunas personas conozcan estos temas y no digan nada, marginando sus conocimientos,
sin incidencia posterior.
Cuando entiendes hay dos opciones, te distancias o
te acercas.
Me gustan estos autores, porque exponen las razones
filosóficas, profundas, argumentos para algo que siento desde hace tiempo, pero
de manera más intuitiva. La inclusión de todos, la justicia, libertad e
igualdad y sus aplicaciones. Ellos vienen a confirmarlo, pero expresando además
el porqué debemos creer en estas ideas que siento desde mis entrañas tan
irrefutables. Alabada sea Hannah Arent y Cornelius Castoriadis.
Democracia
Las personas deben estar bien ante todo. Vivas,
íntegras física y psíquicamente. Si alguna persona no está bien entonces algo
hay que cambiar. Eso es lo básico. Pero no nos es posible quedarnos ahí,
debemos asegurar también que todos puedan disfrutar de lo mismo. Si eso no es
posible, entonces sigue existiendo algo que hay que cambiar. Por último, deben
poder descubrir quiénes son, y llevar a cabo lo que sienten que es más acorde a
esa unicidad personal. Ese camino debe poder llevarlos a la máxima realización
de su ser. Si a alguna persona no le es posible este presente –en el sentido
temporal de la palabra-, queriéndolo, entonces deben continuar los cambios.
Nunca deben acabar, porque cada persona es única, y la humanidad se va
renovando.
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