Nunca me sentí tan lúcida como ahora
Nunca me sentí tan libre
Nunca me sentí tan en paz
Somos una unidad indisoluble de cuerpo, mente y
alma.
No podemos separarlas ni descuidar ninguna
Están interrelacionadas
Se comunican entre ellas todo el tiempo
Cuando una va mal las otras callan
Cuando una cojea las otras se detienen
Si brillan comparten su fulgor
Me recordó The Voice of the Devil, parte del Marriage of Heaven and Hell de Blake
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