El cerebro y sus posibilidades
La verdad es que me he sentido miserable. Siento que tiene ver con nada y con todo, no puedo identificarlo con claridad. Por lo que creo que no está relacionado con algo externo, sino con el fallado de mi cerebro. Que por un lado permite la creatividad, y por el otro lado permite el vacío, ¡dios lo ensalce y lo desdeñe!
25 de junio de 2011
9 de junio de 2011
Canciones para llorar
Aléjate de mí a tiempo. Estoy maldita. No quiero hacerte sentir esas largas explanadas desérticas que vi hoy. Cautivantes montañas de arena. Hice mal, debiese habértelo dicho antes de que dieras el paso. No te lo advertí. Acaso lo olvidé en ese momento. / Desaparece de mi mente. Ya no es una petición, es una súplica desesperada. / Temo lo peor. Es porque me conozco. Podría pensar: imposible, cómo va a hacerlo. Pero sí. Lo he hecho antes. Lanzarme en picada, a la nada. Es algo posible, te lo prometo. Estoy mal, escúchame, desde el fin de semana que me empantané, y no he podido salir. / Bipolaridad del espíritu, ese es el diagnóstico que temo, bipolaridad del alma. / Acaso una pequeña señal calmaría en algún sentido mi espíritu destemplado, desesperado por tanta arena, por este paisaje tan imponente, estas enormes dunas de un café eterno y brillante. Por qué no te cortas las venas y ya. ¡Tanto problema! No te lo pienses más. / Dijimos, creemos vida, descendencia, pero esta locura está matándome y no estoy segura de que sea posible perpetuarse así. / Hay un trecho entre amar y amar. Hay una fosa profunda entre amar y amar. Existe una cercanía entre amar y doler. Una gran similitud entre amar y morir. / Que desagradable manipulación, llorar, frente a mí. Para trizar mis ganas. Para clavarme estacas que hacen brotar desesperanza a borbotones. / Bueno, camino por este largo muelle, hasta rozar el mar, y luego sentirlo en toda mi piel, frío y salado, ¿me dirás entonces lo que quiero escuchar? / Arrastrándome en la arena, sintiendo la energía del mineral, llamando por fuerza, apelando al poderío andino, rogando por ímpetu aymara, me desintegro en este desierto sin tu voz. / Ahora lo recuerdo, esa sensación de necesitarte tanto que retuerce el estómago. Ha vuelto, ese nudo que no me deja hablar, que enmudece mi pecho y crispa mis manos. / Dónde iremos a parar. Dónde puedo encontrarte. Dónde me estarás esperando. Dónde me dejaste. Por qué no volviste. / Estabas, sé que estabas, cuéntame dónde estás ahora, si tu corazón late, si tus pulmones se llenan aún de aire, si tus venas bombean sangre hacia algún lado, si será en mi dirección, si pretendes continuar como si nada. / En esta ciudad no cae agua, es la ciudad de la eterna primavera, y yo abrazo al temporal eterno. / Grandes olas, intento despertar, te traigo al momento, me zamarreas, me alertas, no habrá salvación.
Aléjate de mí a tiempo. Estoy maldita. No quiero hacerte sentir esas largas explanadas desérticas que vi hoy. Cautivantes montañas de arena. Hice mal, debiese habértelo dicho antes de que dieras el paso. No te lo advertí. Acaso lo olvidé en ese momento. / Desaparece de mi mente. Ya no es una petición, es una súplica desesperada. / Temo lo peor. Es porque me conozco. Podría pensar: imposible, cómo va a hacerlo. Pero sí. Lo he hecho antes. Lanzarme en picada, a la nada. Es algo posible, te lo prometo. Estoy mal, escúchame, desde el fin de semana que me empantané, y no he podido salir. / Bipolaridad del espíritu, ese es el diagnóstico que temo, bipolaridad del alma. / Acaso una pequeña señal calmaría en algún sentido mi espíritu destemplado, desesperado por tanta arena, por este paisaje tan imponente, estas enormes dunas de un café eterno y brillante. Por qué no te cortas las venas y ya. ¡Tanto problema! No te lo pienses más. / Dijimos, creemos vida, descendencia, pero esta locura está matándome y no estoy segura de que sea posible perpetuarse así. / Hay un trecho entre amar y amar. Hay una fosa profunda entre amar y amar. Existe una cercanía entre amar y doler. Una gran similitud entre amar y morir. / Que desagradable manipulación, llorar, frente a mí. Para trizar mis ganas. Para clavarme estacas que hacen brotar desesperanza a borbotones. / Bueno, camino por este largo muelle, hasta rozar el mar, y luego sentirlo en toda mi piel, frío y salado, ¿me dirás entonces lo que quiero escuchar? / Arrastrándome en la arena, sintiendo la energía del mineral, llamando por fuerza, apelando al poderío andino, rogando por ímpetu aymara, me desintegro en este desierto sin tu voz. / Ahora lo recuerdo, esa sensación de necesitarte tanto que retuerce el estómago. Ha vuelto, ese nudo que no me deja hablar, que enmudece mi pecho y crispa mis manos. / Dónde iremos a parar. Dónde puedo encontrarte. Dónde me estarás esperando. Dónde me dejaste. Por qué no volviste. / Estabas, sé que estabas, cuéntame dónde estás ahora, si tu corazón late, si tus pulmones se llenan aún de aire, si tus venas bombean sangre hacia algún lado, si será en mi dirección, si pretendes continuar como si nada. / En esta ciudad no cae agua, es la ciudad de la eterna primavera, y yo abrazo al temporal eterno. / Grandes olas, intento despertar, te traigo al momento, me zamarreas, me alertas, no habrá salvación.
7 de junio de 2011
Acerca de la verdad y otros paraísos
No hay tales cosas que es mejor no decir, y otras que está bien decir. Lo que hay que hacer es decir la verdad. Si te la preguntan, tan sólo dila. Será muy liberador. La verdad es lo único que cuenta. El resto guárdatelo. Te pregunto cara a cara, ¿qué es lo que sientes? El silencio es tan grande que llega a doler. La lágrima en tu mejilla quizá quiere decir algo. Pero yo quiero que tú me lo digas. No quiero adivinar, se acabaron las adivinanzas. Ahora debes responder.
Sigo mirándote fijamente, tus ojos destruyen mi imperio, pero continúo firme, sintiendo las murallas caer, escuchando el estruendo. Un torbellino nos rodea.
Cae otra lágrima y pareces aprontarte a hablar.
¿Sabes qué es lo que yo quiero?, continúo. Quiero entender, necesito entender. Por qué hubo un final. Por qué decidimos separarnos. Necesito respuestas, que pongan fin al libro de preguntas. Necesito enterrarte. Acaso la tierra de esa tumba se construye de respuestas. Alguna vez te dije que no me importaría si murieras, fue el dolor agudo que hablaba en ese momento. Pero ahora espero que eso no suceda nunca. Que siempre pueda seguir admirando esos ojos que destruyen mi imperio, pero despejan la interrogante acerca del sentido de la vida. Esa mirada que hace caer las murallas y brotar las flores. Que me aniquila y me eleva.
Eso, me dices. Eso es lo que siento. Que quiero morir al verte, y que quiero agradecerte por estar frente a mí, con esa mirada profunda y sublime. Que en esa mirada encuentro un consuelo, un abrazo, un lugar donde llegar, una paz que nadie más ha logrado entregarme. Una promesa de paraíso. Un calor poderoso, que podría derretir cualquier glaciar. Una razón para levantarme cuando clarea el alba, y una razón para caminar por las veredas cada día. Una dirección hacia la cual ir. Un sustrato mágico que dibuja en mis entrañas unas ganas de seguir aquí, que no se borran con nada, a pesar del dolor que siento al recordarte. Nunca he vuelto a sentir nada así, y creo que eso es lo mejor de mí mismo, nunca volveré a serlo ni ha sentirlo. Fui para ti y mi existencia ya cumplió su ciclo. Si no puedo volver a estar contigo, me sacaré el corazón y lo regalaré al primero que pase, para que lo recicle, lo bote o haga lo que quiera con él, porque ya no tiene más utilidad para mí. Tú eres lo mejor que he sido, lo más lejos que llegué y el lugar donde todo acaba. Sin ti no hay nada, y me niego a vivir en un mundo blanco y negro. Tuve los colores y sé que existen, ya no puedo renunciar a ellos. No renunciaré a ti porque no puedo. Porque si tú no estás ya no existo, y sólo quiero contar los días para dejar de llorar. Nunca, ni un solo día he sido feliz sin ti, y me recrimino, porque fui un imbécil, de dejarte ir, de no decirte todo eso que me causas y toda esa magia que ha creado tu nombre en mi corazón. Sin magia no puedo seguir, mi cuerpo tiene tatuadas tus alas y ya no puede olvidarte. Mi piel me grita todo el tiempo que te extraña, que cuándo volverás. Mis manos me protestan con cólera porque están cansadas de esperar. Mis brazos me hacen saber, siempre que pueden, que el espacio está vacío entre ellos y te necesitan para llenarlo. Mi pecho está árido sin tus tibios pechos posados sobre mi sensibilidad. Mi voz no quiere seguir llamando en vano. Mis lágrimas están hartas de salir y salir. Mi tristeza me pide una tregua, que la deje descansar. Mi cabello anhela tanto tus cariños que gime en desconsolados sollozos. Mis caderas quieren que tus piernas vuelvan a rodearlas como tantas millones de veces lo hicieron antes. Mis oídos ya no soportan el estruendo del recuerdo de tu voz. Mi cuello no tiene sentido si tus labios no van a tocarlo, y mejor me arrancara los labios si nunca más van a besarte, y sentir tu lengua de oasis. Existo para ti y no tengo otro sentido para hacerlo si no es a tu lado. Si no vuelves conmigo me condenas al vacío y a poblar otro planeta donde tu figura no me aniquile. Donde tu recuerdo no me haga añicos, allí donde más duele. Te lo ruego. Vuelve conmigo, y vamos a darle un sentido a esta vida, que estoy seguro que lo tiene, si es junto a ti.
Sigo mirándote, estoy petrificada y liberada al mismo tiempo. No puedo parar de llorar, y sé por qué no. Porque yo te amé más que a nadie en el mundo, y ahora debo dejarlo todo atrás. Es por eso que todo esto vuelve, y es por eso que debo dejarlo todo atrás. Porque tus palabras me dan vida, pero no dejaré que tus actos vuelvan a matarme.
(Fragmento de la novela Cambia el sentir un amante de Almendra Armendariz)
No hay tales cosas que es mejor no decir, y otras que está bien decir. Lo que hay que hacer es decir la verdad. Si te la preguntan, tan sólo dila. Será muy liberador. La verdad es lo único que cuenta. El resto guárdatelo. Te pregunto cara a cara, ¿qué es lo que sientes? El silencio es tan grande que llega a doler. La lágrima en tu mejilla quizá quiere decir algo. Pero yo quiero que tú me lo digas. No quiero adivinar, se acabaron las adivinanzas. Ahora debes responder.
Sigo mirándote fijamente, tus ojos destruyen mi imperio, pero continúo firme, sintiendo las murallas caer, escuchando el estruendo. Un torbellino nos rodea.
Cae otra lágrima y pareces aprontarte a hablar.
¿Sabes qué es lo que yo quiero?, continúo. Quiero entender, necesito entender. Por qué hubo un final. Por qué decidimos separarnos. Necesito respuestas, que pongan fin al libro de preguntas. Necesito enterrarte. Acaso la tierra de esa tumba se construye de respuestas. Alguna vez te dije que no me importaría si murieras, fue el dolor agudo que hablaba en ese momento. Pero ahora espero que eso no suceda nunca. Que siempre pueda seguir admirando esos ojos que destruyen mi imperio, pero despejan la interrogante acerca del sentido de la vida. Esa mirada que hace caer las murallas y brotar las flores. Que me aniquila y me eleva.
Eso, me dices. Eso es lo que siento. Que quiero morir al verte, y que quiero agradecerte por estar frente a mí, con esa mirada profunda y sublime. Que en esa mirada encuentro un consuelo, un abrazo, un lugar donde llegar, una paz que nadie más ha logrado entregarme. Una promesa de paraíso. Un calor poderoso, que podría derretir cualquier glaciar. Una razón para levantarme cuando clarea el alba, y una razón para caminar por las veredas cada día. Una dirección hacia la cual ir. Un sustrato mágico que dibuja en mis entrañas unas ganas de seguir aquí, que no se borran con nada, a pesar del dolor que siento al recordarte. Nunca he vuelto a sentir nada así, y creo que eso es lo mejor de mí mismo, nunca volveré a serlo ni ha sentirlo. Fui para ti y mi existencia ya cumplió su ciclo. Si no puedo volver a estar contigo, me sacaré el corazón y lo regalaré al primero que pase, para que lo recicle, lo bote o haga lo que quiera con él, porque ya no tiene más utilidad para mí. Tú eres lo mejor que he sido, lo más lejos que llegué y el lugar donde todo acaba. Sin ti no hay nada, y me niego a vivir en un mundo blanco y negro. Tuve los colores y sé que existen, ya no puedo renunciar a ellos. No renunciaré a ti porque no puedo. Porque si tú no estás ya no existo, y sólo quiero contar los días para dejar de llorar. Nunca, ni un solo día he sido feliz sin ti, y me recrimino, porque fui un imbécil, de dejarte ir, de no decirte todo eso que me causas y toda esa magia que ha creado tu nombre en mi corazón. Sin magia no puedo seguir, mi cuerpo tiene tatuadas tus alas y ya no puede olvidarte. Mi piel me grita todo el tiempo que te extraña, que cuándo volverás. Mis manos me protestan con cólera porque están cansadas de esperar. Mis brazos me hacen saber, siempre que pueden, que el espacio está vacío entre ellos y te necesitan para llenarlo. Mi pecho está árido sin tus tibios pechos posados sobre mi sensibilidad. Mi voz no quiere seguir llamando en vano. Mis lágrimas están hartas de salir y salir. Mi tristeza me pide una tregua, que la deje descansar. Mi cabello anhela tanto tus cariños que gime en desconsolados sollozos. Mis caderas quieren que tus piernas vuelvan a rodearlas como tantas millones de veces lo hicieron antes. Mis oídos ya no soportan el estruendo del recuerdo de tu voz. Mi cuello no tiene sentido si tus labios no van a tocarlo, y mejor me arrancara los labios si nunca más van a besarte, y sentir tu lengua de oasis. Existo para ti y no tengo otro sentido para hacerlo si no es a tu lado. Si no vuelves conmigo me condenas al vacío y a poblar otro planeta donde tu figura no me aniquile. Donde tu recuerdo no me haga añicos, allí donde más duele. Te lo ruego. Vuelve conmigo, y vamos a darle un sentido a esta vida, que estoy seguro que lo tiene, si es junto a ti.
Sigo mirándote, estoy petrificada y liberada al mismo tiempo. No puedo parar de llorar, y sé por qué no. Porque yo te amé más que a nadie en el mundo, y ahora debo dejarlo todo atrás. Es por eso que todo esto vuelve, y es por eso que debo dejarlo todo atrás. Porque tus palabras me dan vida, pero no dejaré que tus actos vuelvan a matarme.
(Fragmento de la novela Cambia el sentir un amante de Almendra Armendariz)
5 de junio de 2011
Del contrato del amor y otros problemas
A veces pienso que estoy maldita. Que el que se relacione conmigo saldrá perdiendo. Otras veces pienso que la maldición consiste en que nunca puedo estar feliz con alguien por largo tiempo. Que puedo amar a más de una persona. Que es una maldición que se vierte contra mí, y quizá también contra todo el que se relacione conmigo. Es una maldición dolorosa. Consiste en amar demasiado profundo. En amores que nunca acaban. En olvidos que no llegan. En amor que se parece al dolor.
Maledetta. Me ne sono andata e ora sono tornata. Maldita. Me fui, y ahora volví. Me parece que esta frase me describe, la creé hace tiempo pensando en que era yo misma. Eso es, estoy maldita, y es una maldición del cambio, de las montañas rusas, del ir y venir. Pienso que a muchas personas debe pasarles eso, al menos si son sensatas y oyen su corazón y le dan un espacio. El problema es que nadie lo dice. Es algo prohibido, totalmente secreto. Hay que mantener las bases de la sociedad, no podemos destruir los pilares que cimientan el orden social. Pero si se hablara, si no fuera un tabú, entonces las personas que lo sienten no tendrían que creer que están locas, que son raras, marcianos en un mundo de gente estable. Todo parece una mentira, no es posible que no haya duda, que las convicciones perduren a pesar de que uno va cambiando, la vida es transformación y cambio, que por algo las serpientes mudan la piel, dejan atrás la antigua, por algo los árboles botan las hojas y luego liberan nuevas flores, por algo los hielos crecen y luego mueren por las montañas, con rapidez, hacia abajo, y por algo van creciendo los árboles, con lentitud, hacia arriba. Si la naturaleza es así, nosotros también tenemos ciclos, somos cambio constante. Es innegable, y esta sociedad se preocupa de esconder esos ciclos, de hacer ver como que todos somos construcciones difuntas a quienes no les afectan las estaciones, ni el día y la noche, ni el sol y la luna, ni los temporales y los días floridos. No es verdad, todo está construido sobre una gran mentira de quietismo, de la inmutabilidad, de que se debe ser siempre igual y eso es posible y obvio. Me rebelo contra esto, y quiero decirlo, cambiamos, cambia el sentir un amante, cambia el amor, cambia nuestra opinión del mundo, cambia nuestro corazón, cambia nuestra alma, cambia lo que nos rodea, cambian nuestras motivaciones, cambia nuestra pasión, todo, absolutamente todo, cambia. En ese escenario, hay que aceptar que a veces se ama más y otras veces menos, a veces se ama mucho y a veces se ama poco, y todo esto puede sentirse respecto de una misma persona. Entonces celebramos contratos, para cuando vienen cambios, para que la promesa ya esté hecha, para hacer inmutable algo que no lo es, para hacer estático al amor. Eso es lo que nos está matando, querer hacer rígido algo que es maleable, querer petrificar algo que está vivo, y no para de transformarse, querer inmovilizar lo inmovilizable, Me parece que darle tanta estructura al amor es un error, tenemos que vibrar con lo que somos, aceptar nuestra mutable humanidad. Entonces todos quieren ir al psicólogo, porque cambiaron, para arreglar la falla, porque sienten cosas prohibidas, porque están dudando de sus contratos, porque están vivos y experimentan sensaciones. De eso se trata vivir, de cambiar, de gozar los cambios, de hacerlos conscientemente, de aceptarlos, de verlos. Me rebelo contra el quietismo, y no dejaré a mi corazón anquilosado y aprisionado dentro de mi pecho. Quiero ser un árbol que crece, florece, duda, deja ir a las hojas cuando es el momento, para luego morir y renacer. Doy la bienvenida a la vida y al movimiento.
(Fragmento de la novela Cambia el sentir un amante de Almendra Armendariz)
A veces pienso que estoy maldita. Que el que se relacione conmigo saldrá perdiendo. Otras veces pienso que la maldición consiste en que nunca puedo estar feliz con alguien por largo tiempo. Que puedo amar a más de una persona. Que es una maldición que se vierte contra mí, y quizá también contra todo el que se relacione conmigo. Es una maldición dolorosa. Consiste en amar demasiado profundo. En amores que nunca acaban. En olvidos que no llegan. En amor que se parece al dolor.
Maledetta. Me ne sono andata e ora sono tornata. Maldita. Me fui, y ahora volví. Me parece que esta frase me describe, la creé hace tiempo pensando en que era yo misma. Eso es, estoy maldita, y es una maldición del cambio, de las montañas rusas, del ir y venir. Pienso que a muchas personas debe pasarles eso, al menos si son sensatas y oyen su corazón y le dan un espacio. El problema es que nadie lo dice. Es algo prohibido, totalmente secreto. Hay que mantener las bases de la sociedad, no podemos destruir los pilares que cimientan el orden social. Pero si se hablara, si no fuera un tabú, entonces las personas que lo sienten no tendrían que creer que están locas, que son raras, marcianos en un mundo de gente estable. Todo parece una mentira, no es posible que no haya duda, que las convicciones perduren a pesar de que uno va cambiando, la vida es transformación y cambio, que por algo las serpientes mudan la piel, dejan atrás la antigua, por algo los árboles botan las hojas y luego liberan nuevas flores, por algo los hielos crecen y luego mueren por las montañas, con rapidez, hacia abajo, y por algo van creciendo los árboles, con lentitud, hacia arriba. Si la naturaleza es así, nosotros también tenemos ciclos, somos cambio constante. Es innegable, y esta sociedad se preocupa de esconder esos ciclos, de hacer ver como que todos somos construcciones difuntas a quienes no les afectan las estaciones, ni el día y la noche, ni el sol y la luna, ni los temporales y los días floridos. No es verdad, todo está construido sobre una gran mentira de quietismo, de la inmutabilidad, de que se debe ser siempre igual y eso es posible y obvio. Me rebelo contra esto, y quiero decirlo, cambiamos, cambia el sentir un amante, cambia el amor, cambia nuestra opinión del mundo, cambia nuestro corazón, cambia nuestra alma, cambia lo que nos rodea, cambian nuestras motivaciones, cambia nuestra pasión, todo, absolutamente todo, cambia. En ese escenario, hay que aceptar que a veces se ama más y otras veces menos, a veces se ama mucho y a veces se ama poco, y todo esto puede sentirse respecto de una misma persona. Entonces celebramos contratos, para cuando vienen cambios, para que la promesa ya esté hecha, para hacer inmutable algo que no lo es, para hacer estático al amor. Eso es lo que nos está matando, querer hacer rígido algo que es maleable, querer petrificar algo que está vivo, y no para de transformarse, querer inmovilizar lo inmovilizable, Me parece que darle tanta estructura al amor es un error, tenemos que vibrar con lo que somos, aceptar nuestra mutable humanidad. Entonces todos quieren ir al psicólogo, porque cambiaron, para arreglar la falla, porque sienten cosas prohibidas, porque están dudando de sus contratos, porque están vivos y experimentan sensaciones. De eso se trata vivir, de cambiar, de gozar los cambios, de hacerlos conscientemente, de aceptarlos, de verlos. Me rebelo contra el quietismo, y no dejaré a mi corazón anquilosado y aprisionado dentro de mi pecho. Quiero ser un árbol que crece, florece, duda, deja ir a las hojas cuando es el momento, para luego morir y renacer. Doy la bienvenida a la vida y al movimiento.
(Fragmento de la novela Cambia el sentir un amante de Almendra Armendariz)
3 de junio de 2011
Las horas
Eso necesito, sentarme y divagar toda la tarde, sin interrupciones, profundizar, van surgiendo ideas, reflexiones, pero necesito ese tiempo, varias horas, una tras de otra, en fila, tranquilas, sin conocimiento de que habrá un final, esa certidumbre corta mi pensamiento, y aniquila mi inspiración.
Eso necesito, sentarme y divagar toda la tarde, sin interrupciones, profundizar, van surgiendo ideas, reflexiones, pero necesito ese tiempo, varias horas, una tras de otra, en fila, tranquilas, sin conocimiento de que habrá un final, esa certidumbre corta mi pensamiento, y aniquila mi inspiración.
El amor como condición de posibilidad de la música
Platón, expresa en El Banquete o del amor:
Dice, en efecto [Heráclito], que lo uno «siendo discordante en sí concuerda consigo mismo», «como la armonía del arco y de la lira». Mas es un gran absurdo decir que la armonía es discordante o que resulta de lo que todavía es discordante. Pero, quizás, lo que quería decir era que resulta de lo que anteriormente ha sido discordante, de lo agudo y de lo grave, que luego han concordado gracias al arte musical, puesto que, naturalmente, no podría haber armonía de lo agudo y de lo grave cuando todavía son discordantes. La armonía, ciertamente, es una consonancia, y la consonancia es un acuerdo; pero un acuerdo a partir de cosas discordantes es imposible que exista mientras sean discordantes y, a su vez, lo que es discordante y no concuerda es imposible que armonice. Justamente como resulta también el ritmo de lo rápido y de lo lento, de cosas que en un principio han sido discordantes y después han concordado. Y el acuerdo en todos estos elementos lo pone aquí la música, […] Y la música es, a su vez, un conocimiento de las operaciones amorosas en relación con la armonía y el ritmo.
Gracias a un texto como este quiero seguir aprendiendo filosofía. La posibilidad de ver las cosas de manera distinta. La música como conocimiento de las operaciones amorosas en relación con la armonía y el ritmo. La música como amor entre los graves y los agudos, entre los lentos y los rápidos. La música como acuerdo amoroso. La música como unión de dos discordantes gracias a la acción del amor. El amor como condición de posibilidad de la música.
Platón, expresa en El Banquete o del amor:
Dice, en efecto [Heráclito], que lo uno «siendo discordante en sí concuerda consigo mismo», «como la armonía del arco y de la lira». Mas es un gran absurdo decir que la armonía es discordante o que resulta de lo que todavía es discordante. Pero, quizás, lo que quería decir era que resulta de lo que anteriormente ha sido discordante, de lo agudo y de lo grave, que luego han concordado gracias al arte musical, puesto que, naturalmente, no podría haber armonía de lo agudo y de lo grave cuando todavía son discordantes. La armonía, ciertamente, es una consonancia, y la consonancia es un acuerdo; pero un acuerdo a partir de cosas discordantes es imposible que exista mientras sean discordantes y, a su vez, lo que es discordante y no concuerda es imposible que armonice. Justamente como resulta también el ritmo de lo rápido y de lo lento, de cosas que en un principio han sido discordantes y después han concordado. Y el acuerdo en todos estos elementos lo pone aquí la música, […] Y la música es, a su vez, un conocimiento de las operaciones amorosas en relación con la armonía y el ritmo.
Gracias a un texto como este quiero seguir aprendiendo filosofía. La posibilidad de ver las cosas de manera distinta. La música como conocimiento de las operaciones amorosas en relación con la armonía y el ritmo. La música como amor entre los graves y los agudos, entre los lentos y los rápidos. La música como acuerdo amoroso. La música como unión de dos discordantes gracias a la acción del amor. El amor como condición de posibilidad de la música.
No vengas a destruir mi imperio
No vengas a destruir mi imperio, que ha tomado mucho tiempo construirlo. No vengas a destruir mi imperio, ya que sus edificaciones son hermosas. No vengas a destruir mi imperio, adoro al rey que me acompaña. No vengas a destruir mi imperio, seguirá creciendo en amor y belleza. No vengas a destruir mi imperio, al igual que todo lo bello, es frágil, y a veces teme no ser lo suficientemente fuerte. No vengas a destruir mi imperio, al igual que la vida, es incierto y a veces duda. No vengas a destruir mi imperio, quisiera que perdure y se multiplique. No vengas a destruir mi imperio, he puesto cada ladrillo, con una devoción profunda. No vengas a destruir mi imperio, al abrazarlo lloro, por el milagro y por la incertidumbre. No vengas a destruir mi imperio, no es tuyo, y mejor que te mantengas alejado. No vengas a destruir mi imperio, ya no tiene tu nombre, y sus ciudadanos te han olvidado. No vengas a destruir mi imperio, a veces me invade la pena y veo romperse las pompas de jabón. No vengas a destruir mi imperio, tienes el tuyo, para qué quieres el mío. No vengas a destruir mi imperio, me convenzo con fuerza de que es lo que quiero, es mi elección y soy libre. No vengas a destruir mi imperio, porque tengo mucho miedo, y una mirada tuya podría condenarme. No vengas a destruir mi imperio, ya no podrás pasar por sus puertas. No vengas a destruir mi imperio, sus entrañas te aman, aunque no lo quieran.
No vengas a destruir mi imperio, que ha tomado mucho tiempo construirlo. No vengas a destruir mi imperio, ya que sus edificaciones son hermosas. No vengas a destruir mi imperio, adoro al rey que me acompaña. No vengas a destruir mi imperio, seguirá creciendo en amor y belleza. No vengas a destruir mi imperio, al igual que todo lo bello, es frágil, y a veces teme no ser lo suficientemente fuerte. No vengas a destruir mi imperio, al igual que la vida, es incierto y a veces duda. No vengas a destruir mi imperio, quisiera que perdure y se multiplique. No vengas a destruir mi imperio, he puesto cada ladrillo, con una devoción profunda. No vengas a destruir mi imperio, al abrazarlo lloro, por el milagro y por la incertidumbre. No vengas a destruir mi imperio, no es tuyo, y mejor que te mantengas alejado. No vengas a destruir mi imperio, ya no tiene tu nombre, y sus ciudadanos te han olvidado. No vengas a destruir mi imperio, a veces me invade la pena y veo romperse las pompas de jabón. No vengas a destruir mi imperio, tienes el tuyo, para qué quieres el mío. No vengas a destruir mi imperio, me convenzo con fuerza de que es lo que quiero, es mi elección y soy libre. No vengas a destruir mi imperio, porque tengo mucho miedo, y una mirada tuya podría condenarme. No vengas a destruir mi imperio, ya no podrás pasar por sus puertas. No vengas a destruir mi imperio, sus entrañas te aman, aunque no lo quieran.
24 de mayo de 2011
Esa energía
Mira, si pensáramos todo plano, simple, aburrido, como militares, yo pensaría que no existe nada superior ni etéreo, ninguna energía, pero si Poe fue capaz de escribir un cuento como El Hundimiento de la Casa Usher, o Cortazar, Casa tomada, tan llenos de simbolismos, de doble sentido, de atmósferas que van más allá de las palabras, entonces siento que algo mágico nos embarga, que no podemos asir, más que sonriendo o disfrutando, esas sugerencias que nos hacen sentir la fuerza que nos une.
Mira, si pensáramos todo plano, simple, aburrido, como militares, yo pensaría que no existe nada superior ni etéreo, ninguna energía, pero si Poe fue capaz de escribir un cuento como El Hundimiento de la Casa Usher, o Cortazar, Casa tomada, tan llenos de simbolismos, de doble sentido, de atmósferas que van más allá de las palabras, entonces siento que algo mágico nos embarga, que no podemos asir, más que sonriendo o disfrutando, esas sugerencias que nos hacen sentir la fuerza que nos une.
Propuesta:
La historia destapada de símbolos (o con nuevos símbolos).
Buceando (o acaso ahogándonos) por El Hundimiento de la Casa Usher, y Casa tomada. Poe y Cortázar entre las algas, la casa y el incesto.
Dos amantes hermanos, viven atorados con la culpa, y el deseo constantemente reprimido, consecuencia del tabú, de lo prohibido. Buscan toda suerte de pasatiempos para evadir esas ganas de tener conversaciones románticas y poder acariciarse. El hermano está triste porque su hermana murió, pero respira hondo porque ya no tendrá que volver a sentirse culpable, por sentir lo que siente, por ser quien es. Lejos de esa casa, un gran deseo incontenible llena de valor a un hermano (otro), para dar un nuevo paso e intentar declarase a su hermana, asunto al cual finalmente no se atreve. Espera un tiempo y armándose de valor, le dice –no esperes más- es tiempo ya –te amo-: debemos mandar todo al infierno y enfrentar esto. –vámonos a otra ciudad- dice ella. Por mientras en el palacio, la hermana despierta de su coma, y quiere unirse finalmente a su hermano. Él no puede finalmente negarse, y finalmente llega el fin final. Todos se enteran, y ante la culpa, se suicidan, llevándose con ellos al hijo con orejas gigantes y mirada desviada. Por de pronto, el hijo-de-la-pareja-que-vivía-en-la-casa-antigua, existe sin remordimientos, desconociendo el vínculo que liga a su madre, de nombre Irene, con su padre. Este niño también tiene la mirada desviada, de hecho, ocupa anteojos, discretos, pero necesarios. No hace preguntas. Otros le preguntan. No contesta. No sabe. Nadie les habla. Un día. Algo se sabe. El hijo con orejas grandes está enterrado. Grita desde la cripta. Pero nadie escucha. Sus papas están congelados en una mueca de horror, por lo que no pueden asistirlo. Podría decirse que está abandonado. Nadie le habla tampoco. Está solo. Es finalmente uno. Es finalmente uno. Cada hijo-uno por su parte es una sola unidad. Completa soledad. No pueden mirar hacia fuera. La mirada está desviada hacia adentro. Son finalmente uno. Soledad completa. Plegaria. Ganas de desaparecer. De retroceder en el tiempo. Maldecir. Denigrar al deseo, obligarlo a marcharse. Evadirse para siempre y sortear el infierno. Una terapia, una buena terapia. Olvidar las ambiciones. Encontrar otros sentidos para la vida. Llegar temprano a ellos mismos y anticiparse a las ansias. Olvidar esas, buscar otras, afanarse intensamente buscando otros sentidos para la vida. Ocupaciones mágicas que derrochen sentimientos. Que sean suficientes. Encontrar a otros. Otros. Que están afuera. Que son otros. Que les permiten salir. Crecer, perdurar. Criar niños sin orejas gigantes, que no estén muertos, que vean de frente, que tenga la mirada recta. Que no sientan una vergüenza inexplicable. Que no tengan que pedir perdón por mirar hacia adentro. Por ser unos. Por estar fallados. Por estar tristes. Por soñar con otros. Por desdeñar a la tribu. Por querer esconder la desnudez. Por estar condenados. Por nacer con orejas gigantes, pero no escuchar nada. En definitiva unos, solos, condenados, tristes. Avergonzados, reprimidos y muertos.
La historia destapada de símbolos (o con nuevos símbolos).
Buceando (o acaso ahogándonos) por El Hundimiento de la Casa Usher, y Casa tomada. Poe y Cortázar entre las algas, la casa y el incesto.
Dos amantes hermanos, viven atorados con la culpa, y el deseo constantemente reprimido, consecuencia del tabú, de lo prohibido. Buscan toda suerte de pasatiempos para evadir esas ganas de tener conversaciones románticas y poder acariciarse. El hermano está triste porque su hermana murió, pero respira hondo porque ya no tendrá que volver a sentirse culpable, por sentir lo que siente, por ser quien es. Lejos de esa casa, un gran deseo incontenible llena de valor a un hermano (otro), para dar un nuevo paso e intentar declarase a su hermana, asunto al cual finalmente no se atreve. Espera un tiempo y armándose de valor, le dice –no esperes más- es tiempo ya –te amo-: debemos mandar todo al infierno y enfrentar esto. –vámonos a otra ciudad- dice ella. Por mientras en el palacio, la hermana despierta de su coma, y quiere unirse finalmente a su hermano. Él no puede finalmente negarse, y finalmente llega el fin final. Todos se enteran, y ante la culpa, se suicidan, llevándose con ellos al hijo con orejas gigantes y mirada desviada. Por de pronto, el hijo-de-la-pareja-que-vivía-en-la-casa-antigua, existe sin remordimientos, desconociendo el vínculo que liga a su madre, de nombre Irene, con su padre. Este niño también tiene la mirada desviada, de hecho, ocupa anteojos, discretos, pero necesarios. No hace preguntas. Otros le preguntan. No contesta. No sabe. Nadie les habla. Un día. Algo se sabe. El hijo con orejas grandes está enterrado. Grita desde la cripta. Pero nadie escucha. Sus papas están congelados en una mueca de horror, por lo que no pueden asistirlo. Podría decirse que está abandonado. Nadie le habla tampoco. Está solo. Es finalmente uno. Es finalmente uno. Cada hijo-uno por su parte es una sola unidad. Completa soledad. No pueden mirar hacia fuera. La mirada está desviada hacia adentro. Son finalmente uno. Soledad completa. Plegaria. Ganas de desaparecer. De retroceder en el tiempo. Maldecir. Denigrar al deseo, obligarlo a marcharse. Evadirse para siempre y sortear el infierno. Una terapia, una buena terapia. Olvidar las ambiciones. Encontrar otros sentidos para la vida. Llegar temprano a ellos mismos y anticiparse a las ansias. Olvidar esas, buscar otras, afanarse intensamente buscando otros sentidos para la vida. Ocupaciones mágicas que derrochen sentimientos. Que sean suficientes. Encontrar a otros. Otros. Que están afuera. Que son otros. Que les permiten salir. Crecer, perdurar. Criar niños sin orejas gigantes, que no estén muertos, que vean de frente, que tenga la mirada recta. Que no sientan una vergüenza inexplicable. Que no tengan que pedir perdón por mirar hacia adentro. Por ser unos. Por estar fallados. Por estar tristes. Por soñar con otros. Por desdeñar a la tribu. Por querer esconder la desnudez. Por estar condenados. Por nacer con orejas gigantes, pero no escuchar nada. En definitiva unos, solos, condenados, tristes. Avergonzados, reprimidos y muertos.
13 de mayo de 2011
Una vez me corté mucho el pelo. Creo que fue una forma de censurarme. De castigarme. De querer acabar con la belleza, con un símbolo de mi sensualidad. Con anular mi capacidad de seducción. Con mostrar devoción, un ahora sí que sí, dame una oportunidad. Actué mal, pero puedo cambiar. Puedo estar contigo, y las cosas estarán bien. Fue un asunto de dejar atrás, de no ser la misma que había sido para Martín. Esa, tenía que dejar de existir, y para siempre. Esa, tenía que morir. Ese impulso de vida y de muerte que sentía hacia él tenía que morir. Esa pulsión vital que abrasaba mis entrañas, tenía que apagarse. Desaparecer. ¡Cómo apagarla! Me consumía de una forma que no habría sido capaz de controlar. Ni fui capaz tampoco. Tomó mucho tiempo. Era un llamado desde muy adentro de mí, de lo más profundo, una exhortación que no podía ignorar. Era el amor puro, sublime, un asunto desesperado, único, que prometía todas las explicaciones para mi existir. Una promesa de vida, de paraíso, de felicidad. Una sugerencia de cosecha interminable, de abundancia, de mariposas, de locura, de pasión. Y de muerte, de dolor, de trasgresión, de prohibición, de hundimiento, de desaparición, de sepultura. Era demasiado potente. Era todo. Él era lo más perfecto que había visto, lo más despierto, y encarnaba una promesa en extremo maravillosa, la posibilidad de entender el mundo, de unirse a mi causa de desentrañar las raíces de la humanidad, las causas de la vida, de la creación, el sentido de nuestro pasar, y lo más importante, el amor sinfín. Un amor que yo no conocía, que contenía tanta pasión que todo lo quemaría. El problema fue que efectivamente todo se quemó. Todo. Luego del gran incendio no quedó nada. Fue tan grande el fuego que me dejó vacía, extenuada, negra, destruida. Lo que diga será poco. El fuego lo arrasó todo, todas las promesas, se acabaron. No fuimos a ningún lado, y finalmente, volví a donde había partido, al lugar del inicio, más perdida que antes, y en total desamparo. Ni siquiera las paredes de mi habitación me resguardaban. Había exhibido mi piel a la intemperie, había dejado entrar a muchas personas al baile, y ya ni siquiera el silencio era silencio. Era un dolor ruidoso, y una gran planicie, sin atisbos de nuevas promesas. Pero había sido feliz. Eso pensé. Hasta un cierto punto había sido feliz. Mucho tiempo después, dudé, respecto al valor que tuvo en realidad. Si acaso valió la pena, si podría haber sido de otra forma. No lo sé. Pero viví la euforia, y pagué cada latido eufórico, por mucho tiempo, y para siempre. Pagué muy caro, quizá demasiado, pero acontece que la pasión era mucha, y mucho lo que perdí. No me aclaro, no puedo poner los sucesos en una balanza, ni sé, si podría haber actuado distinto. ¿Fui víctima? ¿Fui tonta? ¿Fui impetuosa? Probablemente, pero la sangre hervía. No pude ver más allá, me culpo por eso. Fui tonta. Fui ciega. Fui libre. Condené mi vida, perdiendo el rumbo. ¿Hay espacio para arrepentirse? ¿Tiene sentido hacerlo? A veces sí, y otras veces, definitivamente no. Hoy, es uno de esos días en que el asunto duele, y creo que quizá podría haber actuado distinto. Que quizá las cosas habrían tomado otro rumbo, y que ahora serían distintas. Pero, todos los días son diferentes, y en general me parece que todo está muy lejos ya. Muy lejos, y que ya no existes. Puedo decirlo en voz alta: Emiliano ha muerto. Unas flores, y mañana será otro día.
(Fragmento de la novela Cambia el sentir un amante de Almendra Armendariz)
(Fragmento de la novela Cambia el sentir un amante de Almendra Armendariz)
9 de mayo de 2011
Aparece en sueños, una y otra vez. Es el indicador de que algo comienza. Como sorprenderme haciendo planes para dos, de manera unipersonal. Conscientemente no hay nada, no podría aventurarlo, porque ni siquiera es algo que ocupe mi mente. Pero luego, despertar por la mañana y recordar que es la tercera noche que está ahí, que tenía un papel protagónica en la trama de mi historia inconsciente. En el desarrollo del cuento, además, es amable, me pone atención y requiere mi compañía. Entonces despierto y la sensación es extraña. Luego, lo veo, esta vez su existencia es corpórea, y se mezcla con esa magia etérea de los sueños, donde todo es posible. Donde las situaciones pueden ser perfectas, sin asuntos que las oscurezcan, donde es viable no reparar en detalles ni consecuencias. Donde la mente no opera mayormente. Es sentir, existir, de aquí para allá, en un hermoso vaivén, donde lo más importante, e incluso lo único importante, es estar en ese momento, sin futuro, sin mayores análisis, y sin secuelas ni ramificaciones. Parece irreal, por algo es la vida de los sueños, porque está confinada a una nebulosa que se va flotando. Para no volver. Quizá es demasiado real, porque nadie nos niega que esas historias quizá sucedan en otro lado. Debe tener algo de real al menos, porque él comienza a aparecer en los episodios, y debe haber alguna razón. ¿Cómo puede hacer uso de mi libreto nocturno por tres actos seguidos? Es un protagonismo excesivo. Tomando en cuenta la cantidad de tiempo que está presente en mi mente durante el libreto diurno. Le he pedido que se marche, pero esas instrucciones no tienen efecto en ese espacio. Esa es otra característica, no es posible participar de la creación de la historia. Se desenvuelve sola, auto creándose, momento a momento. Muchas veces acontecen sucesos impensados, imposibles, prohibidos, absurdos. En las tres últimas circunstancias ha estado presente, participando en eventos insospechados, diciendo cosas que no habría imaginado, para seguir dando vueltas en mi cabeza cuando llega el día, cuando la noche acaba, cuando el sol sale, cuando se va, y durante todo el tiempo que se mantiene flotando en el cielo.
(Fragmento de la novela Cambia el sentir un amante de Almendra Armendariz)
(Fragmento de la novela Cambia el sentir un amante de Almendra Armendariz)
3 de mayo de 2011
Ahora entiendo cómo se sentía Matías. Lo entiendo perfectamente. Ese abandono a la nada. Esa desilusión del mundo. Esa pena, y esas ganas de desaparecer. Pobre. No sabía que me pasaría lo mismo. ¿Acaso por eso me dejó? Para no tener que decirme cara a cara que el vacío existe. No tener que pedirme perdón por existir, por saber de eso. No tener que decirme la verdad cuando ya no era posible ocultarla más.
(Fragmento de la novela Cambia el sentir un amante de Almendra Armendariz)
(Fragmento de la novela Cambia el sentir un amante de Almendra Armendariz)
15 de abril de 2011
Volver
Como una oveja, que escapando del rebaño, no le agrada con lo que se encuentra, y vuelve al redil, quizá por temor, quizá por confusión, quizá por arrepentimiento.
Advertencia
Mira, en abril puedes aparecer en mi vida con una posibilidad de éxito, ahí comienza el abanico de preguntas, en septiembre olvídalo, la claridad empieza a inundarme con fuerza, con seguridad en julio, ese es el momento de las incertidumbres más descarnadas.
Congelamiento
Como esa sensación de que el frío es mayor porque hubo calor antes, lo que sientes luego de insolarte, tiritones inexplicables, el cuerpo con la memoria tatuada de unas brasas que arrasaron antaño, un hielo interior anclado como glaciar.
Como una oveja, que escapando del rebaño, no le agrada con lo que se encuentra, y vuelve al redil, quizá por temor, quizá por confusión, quizá por arrepentimiento.
Advertencia
Mira, en abril puedes aparecer en mi vida con una posibilidad de éxito, ahí comienza el abanico de preguntas, en septiembre olvídalo, la claridad empieza a inundarme con fuerza, con seguridad en julio, ese es el momento de las incertidumbres más descarnadas.
Congelamiento
Como esa sensación de que el frío es mayor porque hubo calor antes, lo que sientes luego de insolarte, tiritones inexplicables, el cuerpo con la memoria tatuada de unas brasas que arrasaron antaño, un hielo interior anclado como glaciar.
24 de marzo de 2011
Me levanto temprano en la mañana y troto. Corro, escapo. Eso parece. He decidido combatir al otoño, y esta parece ser una buena fórmula. Salgo al amanecer, y en la oscuridad sólo veo siluetas. Me gusta, es un anonimato agradable. Una trotadora más, sin cara. Sin nombre. Una silueta más en el festival de las siluetas y los focos de los autos. Al comienzo está totalmente oscuro, luego empieza a clarear el alba. Es mágico. No voy demasiado a prisa, sólo mantengo el ritmo sin detenerme. Lo importante es la sensación de ir dejando todo atrás. Mientras no descubra cuál es el sentido de mi vida, correr puede serlo. Lo interesante es que no hay que pensar mucho, lo cual también es agradable, simplemente lanzarse, partir, mover los pies, avanzar. Todo queda atrás.
(Fragmento de la novela Cambia el sentir un amante de Almendra Armendariz)
(Fragmento de la novela Cambia el sentir un amante de Almendra Armendariz)
La experiencia vital es artificial
La experiencia vital es artificial
Nos sentimos locos, haciendo algo distinto, pero no es tal
Es más bien absurdo
Está más bien todo dentro de un contexto
Todo meant to be
Una inútil seguidilla de estupideces
De equivocarse creyendo poder hacerlo mejor
Ahora sí, para la próxima
Que triste
Olvídalo, no hay una próxima, son independientes
Lo estropeas y ya lo estropeaste
Plantéate otro camino para lo que viene
La noche llega inevitablemente
Hasta cuando
Qué he sacado con quererte
Te busco en sueños
Apareces, te pido que desaparezcas
Pero en esta existencia artificial sigues existiendo
Quisiera salir de aquí
Pero mi terraza tiene una malla que me retiene
Me aferro a barrotes
Tan firme que quiebro mis dedos
Por qué no decirlo
Por qué seguir intentándolo
Si el artificio es lo que prima
La experiencia vital es artificial
Nos sentimos locos, haciendo algo distinto, pero no es tal
Es más bien absurdo
Está más bien todo dentro de un contexto
Todo meant to be
Una inútil seguidilla de estupideces
De equivocarse creyendo poder hacerlo mejor
Ahora sí, para la próxima
Que triste
Olvídalo, no hay una próxima, son independientes
Lo estropeas y ya lo estropeaste
Plantéate otro camino para lo que viene
La noche llega inevitablemente
Hasta cuando
Qué he sacado con quererte
Te busco en sueños
Apareces, te pido que desaparezcas
Pero en esta existencia artificial sigues existiendo
Quisiera salir de aquí
Pero mi terraza tiene una malla que me retiene
Me aferro a barrotes
Tan firme que quiebro mis dedos
Por qué no decirlo
Por qué seguir intentándolo
Si el artificio es lo que prima
10 de marzo de 2011
Supongo será distinto escribir una novela a mano, en una máquina de escribir, o en un computador común, instrumento indispensable hoy en día.
Yo me encuentro ahora frente a un computador, en el cual tecleo a la velocidad que me es posible. O a la velocidad que las ideas vienen a mí.
Siempre se puede experimentar. Partir con ideas sueltas mientras aparezca alguna idea mayor que las englobe, alguna trama deseable de abordar.
No sé escribir novelas, ¿se aprende?
(Fragmento de la novela Cambia el sentir un amante de Almendra Armendariz)
Yo me encuentro ahora frente a un computador, en el cual tecleo a la velocidad que me es posible. O a la velocidad que las ideas vienen a mí.
Siempre se puede experimentar. Partir con ideas sueltas mientras aparezca alguna idea mayor que las englobe, alguna trama deseable de abordar.
No sé escribir novelas, ¿se aprende?
(Fragmento de la novela Cambia el sentir un amante de Almendra Armendariz)
28 de enero de 2011
La pérdida de la libertad en Kawabata, García Márquez y Bolaño. Inconciencia, vejez, enfermedad y violencia. Reflexiones y conversaciones imaginarias entre Eguchi, Simón Bolívar y el Ojo Silva.
(Inspirado en “La casa de las bellas durmientes”, de Yasunari Kawabata; “El general en su laberinto”, de Gabriel García Márquez; y “El Ojo Silva”, en “Putas asesinas”, de Roberto Bolaño.)
Reflexioné unas horas sobre el hilo conductor que uniría los tres relatos escogidos, y pensé, ¿por qué no pueden dialogar los textos? Y fui más allá, ¿por qué no podrían quizá dialogar sus protagonistas? Hacer que las reflexiones aparezcan desde ellos mismos, y luego incluso podrían compartir sus pensamientos. Fusionar en un solo relato las visiones de los tres, mediante una temática definida. Aspectos que los mantienen intranquilos. Dudas que quieren solucionar, tensiones personales, angustias que cargan.
La idea resultaba desafiante y emprendí camino, sin seguridad de llegar a puerto, pero con la convicción de querer aceptar el reto.
A veces la senda es monótona, lo interesante es darle un giro, varias vueltas, encontrar nuevas combinaciones, y definitivamente inusitadas perspectivas. Si no se salta a la piscina, no es posible recoger lo que está en el fondo. ¿Si no me sumerjo, como podré estar segura que en el fondo del mar no hay un tesoro? Decidí intentarlo, parece ser la única forma. Antes de que me aplastaran las horas de divagaciones. Dije: manos a la obra.
Esto es lo que resultó, y nadie afirma que sirva para algo, pero lo interesante es el desafío, de saltar a esa piscina. De ir más allá. Existen reglas, pero a veces se ven más claras si se omiten. Se entienden mejor. La razón de su existencia. La posibilidad de crear nuevas reglas. El objetivo de aprender. Dije: los personajes deben encontrarse. Compartir desazones, incertezas. Debido al estado en que encuentran, es el momento que puedan expresarse. Tienen mucho que decir. Sobretodo sacar afuera ese miedo. Comunicarlo.
Bien, entonces toman aviones, o barcos, lo que les sea posible, y se encuentran. No es una cita concertada. Están nerviosos. Eguchi le teme a la muerte. El general combate la enfermedad, y el Ojo Silva huye de la violencia.
Entonces se produce el momento del encuentro. Es otoño, caen las hojas, hay un fuerte viento. Pero el resto de la escena está quieta, se siente una suerte de congelamiento del alma.
El lugar exacto del encuentro no lo recuerdo. Debió ser hace mucho tiempo que oí esta historia. Es una posada, eso lo recuerdo.
Eguchi es el primero en llegar. Una posada con prostitutas, soldados y niños castrados. Parece una idea terrorífica, pero no es real. No hay tales personas en la posada. Es la imaginación de Eguchi, que lo lleva a recrear esas escenas. Se sienta en la sala de la entrada, hay un par de sillones, desteñidos. Una señora se le acerca, le indica que debe esperar. Por la puerta aparece el general. “Vaya que si hay viejos peor que yo”, piensa Eguchi. “Buenos días”, saluda el general, sin mucha devoción. Se sienta a un lado de Eguchi, sin mirarlo. El silencio se prolonga. “Daría mi vida por un vaso de agua”, piensa el general.
Luego de un par de horas, están situados frente a frente en un restaurante barato. “Me alegro que haya querido venir, a nadie le hace mal un poco de compañía”.
No sabemos si esto lo dice el general o Eguchi, pero estamos ciertos que están ahí, a causa de la invitación de uno de los dos. Deben parecer una pareja peculiar, porque un extraño se les acerca, para solicitarles el poder hacerles una fotografía. Claro, un japonés de barba blanca, y un ex militar a mal traer. Deben de llamar la atención. El fotógrafo se presenta. “Me llamo Mauricio Silva, y soy fotógrafo, estoy aquí por un reportaje que me han encomendado, y debo retratar turistas”, dijo, y pensó justo a continuación, “o escenas extrañas como ésta”.
Lo invitan a tomar asiento. Ordenan otra ronda de jugos de fruta. “En realidad es un reportaje sobre las migraciones”, explica. Él mismo es un migrante, no ha parado de moverse desde que tiene memoria. Le agrada la idea en ese momento de conversar con dos seres tan particulares, así es que le surge preguntarles por las razones de sus viajes.
“La muerte está determinada a alcanzarme, así es que huyo siempre que puedo. Así no veo mi vejez tan de frente. Estrujo la vitalidad que me queda, tan pronto me despiste se irá de mi lado”. Luego de su declaración, Eguchi tomó un sorbo de jugo. “Yo no moriré nunca”, replicó el general, “Al menos hasta que América sea una sola. No escapo de la muerte, porque la llevo dentro, hace tiempo que nos hicimos amigas.”
El Ojo Silva intentó disimular su fascinación, no todos los días se conocía a personajes tan especiales. “Yo intento huir, pero nunca, ni una sola vez, he podido escapar de la violencia. Podría decirse que es el destino de los latinoamericanos que nacimos en los cincuenta. Llevo años trasladándome, pero me queda la sensación de haber dado vueltas en espiral, ya que la violencia me ha encontrado en todos lados.”
Se produjo un silencio, y el Ojo no pudo contenerse y comenzó a llorar, con una especie de sollozo entrecortado. Por alguna extraña razón se sintió en confianza con estos dos señores mayores que lo miraban y no tuvo vergüenza de su llanto. Entonces comenzó a explicar, sin que nadie le preguntara nada. Llevo años llorando, decía. No sé como sacarme esto de encima. Quizá sea el momento de contarlo, decía, a ustedes, que por algo han aparecido en este día de manera tan rara. Pero lo que les voy contar si es que raro.
Alguna vez tuve yo una vida. Pero la perdí. Y con ella se fue todo lo que me importaba. Ahora no me quedan demasiadas esperanzas, un vaso de jugo puede serlo todo. Sucedió en India, años atrás. Tuve dos hijos, a uno lo castraron, al otro no. Yo quería protegerlos, ser una madre, cuidarlos. Pero se los llevó la peste. No pude defenderlos. Fracasé. Una cárcel, una gran prisión, eso es lo que siento. Una sentencia a cadena perpetua. Por no haberlos podido resguardar del mal, de la muerte. Vivo una pesadilla, un calvario, quizá esa palabra puedo acercarse, pero es difícil describirlo. No puedo perdonarme, y esa es mi celda. Mi alma está estrangulada, y el dolor ha cerrado todas mis puertas. Quise salvarlos del infierno, y los envié a la quietud última. No fue mi intención, pero lo hice. No puedo declararme inocente, porque la verdad es que fracasé. Están muertos, y yo vivo una mutilación del sentido de existir. El sentido de mi vida está castrado, cortado antes de tiempo. Mi mente está castrada, ya no puede recuperarse. Sólo quiero escapar. Hago retratos, pero están vacíos. Las migraciones me dan igual, porque no puedo escapar a la mutilación de la que fui víctima. Ellos murieron, y yo con ellos dejé de existir para convertirme en espectro.
Los espectadores están un poco sobresaltados. No esperaban tal profusión. Nunca han estado en la India. No conocían esa práctica bárbara. Se miran, el Ojo llora.
Eguchi, confiesa, estoy aquí porque la estrangulé. Estaba dormida, tan profundamente que no podía despertarse con nada, ni aunque hubiese querido despertarla hubiese podido. Era una droga, estoy seguro, pero no sé cual. Debe haber sido muy fuerte porque ni siquiera volvió en sí cuando apreté su cuello hasta que dejó de respirar. Estábamos desnudos, pero no era lo que imaginan, sólo dormíamos. La maldita vejez tuvo la culpa, no pude soportarlo. Estaba ella ahí, imaginen, era joven, hermosa, virgen, y no pude tener una erección. Lo intenté durante horas, pero no hubo forma. Todo estaba absolutamente inmóvil, la muchacha, la habitación, la vida, que ni siquiera me hice consciente de lo que estaba provocando. La muerte y la vida se cruzaron. Fueron una y lo mismo por un rato que no podría precisar su extensión. Entonces vino la sensación del cautiverio. Entiendo bien de lo que hablas, Mauricio, esa maldita sensación del presidio, de la inutilidad, del fin del libre albedrío, del ocaso de las capacidades. Entonces la estrangulé, la prisión y la muerte fueron una. La muerte era el fin de la prisión, más bien era eso. Esa muerte era la señal de una vida que todavía podía ser. El haberla aniquilado me entregaba aún un poco de vida. Fue un sacrificio que ella hizo sin proponérselo. La obligué a liberarme de mi infelicidad, y ahora estoy aquí, huyendo. Soy un asesino. Un fugitivo de la vida. La vida es muerte para mí, así es que no quiero que me encuentre. Mi vida, así como estoy, viejo, y cubierto de sangre, sólo sirve para vagar, sin destino definido.
Al general se le escapó un pequeño grito, abrumado por la historia, o por el retortijón que sintió en el estómago, y que le obligó a bajar un poco la cabeza y encorvar la espalda. Yo en cambio, no moriré nunca, dijo. La enfermedad ha querido eliminarme, botarme para siempre a una cama, pero yo he sido más fuerte. Vine a este mundo a una misión, y no me iré sin antes consumarla. Este continente, se ha manchado una y otra vez de sangre hermana. Nos hemos matado unos a otros, siendo parte de una misma familia. Debemos unirnos, y disfrutar de esta tierra que nos pertenece. Fin a las fronteras americanas. Bienvenida unión latinoamericana. En unos días dejaré este pueblo y seguiré luchando. Los que creyeron que un simple catarro me detendría están equivocados. Seguiré adelante y llegaré más lejos que nunca. Siguió con su arenga sin notar la cara de alarma del resto de los comensales, ya no le oían, veían su cara adquirir un color cada vez más amarillo. Luego pasó al verde, proseguía con su proclama, a continuación azul, salían y salían palabras de victoria y libertad, “y mañana mismo los derrotaré”. Fueron sus últimas palabras. De manera fulminante, la enfermedad lo conquistó, usurpándole sus últimos respiros de vida, y una infinita cantidad de luchas pendientes, de modo tan repentino, que ni Eguchi ni el Ojo alcanzaron a decir ni hacer nada.
Lo sostuvieron, entre los dos, sin mucho esfuerzo, su cuerpo estaba malogrado, y la delgadez era extrema. Quisieron escapar, como siempre lo habían hecho, pero era imposible. Lo sabían, pero ahora volvían a sentirlo en carne propia. Era el gran cautiverio, esperando por ellos en cualquier rincón del planeta. La gran carcajada de la inconsciencia, la vejez, la enfermedad y la violencia, aliadas con la ubicuidad y el encierro. La muerte los perseguiría hasta encontrarlos. Ahora la tenían ahí entre las manos. El cuerpo inerte, esperando algo, esperando el vacío. La risa de la cárcel del espíritu, invadiéndolo todo. Invadiendo a la muchacha estrangulada, al niño castrado, al que no había alcanzado a ser castrado, a los hijos muertos, al general inerme, todo fusionado en un gran estertor final.
¡Cómo saldremos de este laberinto!
Las lágrimas brotaron solas.
Caminaron de vuelta a la posada, esperando desaparecer.
(Inspirado en “La casa de las bellas durmientes”, de Yasunari Kawabata; “El general en su laberinto”, de Gabriel García Márquez; y “El Ojo Silva”, en “Putas asesinas”, de Roberto Bolaño.)
Reflexioné unas horas sobre el hilo conductor que uniría los tres relatos escogidos, y pensé, ¿por qué no pueden dialogar los textos? Y fui más allá, ¿por qué no podrían quizá dialogar sus protagonistas? Hacer que las reflexiones aparezcan desde ellos mismos, y luego incluso podrían compartir sus pensamientos. Fusionar en un solo relato las visiones de los tres, mediante una temática definida. Aspectos que los mantienen intranquilos. Dudas que quieren solucionar, tensiones personales, angustias que cargan.
La idea resultaba desafiante y emprendí camino, sin seguridad de llegar a puerto, pero con la convicción de querer aceptar el reto.
A veces la senda es monótona, lo interesante es darle un giro, varias vueltas, encontrar nuevas combinaciones, y definitivamente inusitadas perspectivas. Si no se salta a la piscina, no es posible recoger lo que está en el fondo. ¿Si no me sumerjo, como podré estar segura que en el fondo del mar no hay un tesoro? Decidí intentarlo, parece ser la única forma. Antes de que me aplastaran las horas de divagaciones. Dije: manos a la obra.
Esto es lo que resultó, y nadie afirma que sirva para algo, pero lo interesante es el desafío, de saltar a esa piscina. De ir más allá. Existen reglas, pero a veces se ven más claras si se omiten. Se entienden mejor. La razón de su existencia. La posibilidad de crear nuevas reglas. El objetivo de aprender. Dije: los personajes deben encontrarse. Compartir desazones, incertezas. Debido al estado en que encuentran, es el momento que puedan expresarse. Tienen mucho que decir. Sobretodo sacar afuera ese miedo. Comunicarlo.
Bien, entonces toman aviones, o barcos, lo que les sea posible, y se encuentran. No es una cita concertada. Están nerviosos. Eguchi le teme a la muerte. El general combate la enfermedad, y el Ojo Silva huye de la violencia.
Entonces se produce el momento del encuentro. Es otoño, caen las hojas, hay un fuerte viento. Pero el resto de la escena está quieta, se siente una suerte de congelamiento del alma.
El lugar exacto del encuentro no lo recuerdo. Debió ser hace mucho tiempo que oí esta historia. Es una posada, eso lo recuerdo.
Eguchi es el primero en llegar. Una posada con prostitutas, soldados y niños castrados. Parece una idea terrorífica, pero no es real. No hay tales personas en la posada. Es la imaginación de Eguchi, que lo lleva a recrear esas escenas. Se sienta en la sala de la entrada, hay un par de sillones, desteñidos. Una señora se le acerca, le indica que debe esperar. Por la puerta aparece el general. “Vaya que si hay viejos peor que yo”, piensa Eguchi. “Buenos días”, saluda el general, sin mucha devoción. Se sienta a un lado de Eguchi, sin mirarlo. El silencio se prolonga. “Daría mi vida por un vaso de agua”, piensa el general.
Luego de un par de horas, están situados frente a frente en un restaurante barato. “Me alegro que haya querido venir, a nadie le hace mal un poco de compañía”.
No sabemos si esto lo dice el general o Eguchi, pero estamos ciertos que están ahí, a causa de la invitación de uno de los dos. Deben parecer una pareja peculiar, porque un extraño se les acerca, para solicitarles el poder hacerles una fotografía. Claro, un japonés de barba blanca, y un ex militar a mal traer. Deben de llamar la atención. El fotógrafo se presenta. “Me llamo Mauricio Silva, y soy fotógrafo, estoy aquí por un reportaje que me han encomendado, y debo retratar turistas”, dijo, y pensó justo a continuación, “o escenas extrañas como ésta”.
Lo invitan a tomar asiento. Ordenan otra ronda de jugos de fruta. “En realidad es un reportaje sobre las migraciones”, explica. Él mismo es un migrante, no ha parado de moverse desde que tiene memoria. Le agrada la idea en ese momento de conversar con dos seres tan particulares, así es que le surge preguntarles por las razones de sus viajes.
“La muerte está determinada a alcanzarme, así es que huyo siempre que puedo. Así no veo mi vejez tan de frente. Estrujo la vitalidad que me queda, tan pronto me despiste se irá de mi lado”. Luego de su declaración, Eguchi tomó un sorbo de jugo. “Yo no moriré nunca”, replicó el general, “Al menos hasta que América sea una sola. No escapo de la muerte, porque la llevo dentro, hace tiempo que nos hicimos amigas.”
El Ojo Silva intentó disimular su fascinación, no todos los días se conocía a personajes tan especiales. “Yo intento huir, pero nunca, ni una sola vez, he podido escapar de la violencia. Podría decirse que es el destino de los latinoamericanos que nacimos en los cincuenta. Llevo años trasladándome, pero me queda la sensación de haber dado vueltas en espiral, ya que la violencia me ha encontrado en todos lados.”
Se produjo un silencio, y el Ojo no pudo contenerse y comenzó a llorar, con una especie de sollozo entrecortado. Por alguna extraña razón se sintió en confianza con estos dos señores mayores que lo miraban y no tuvo vergüenza de su llanto. Entonces comenzó a explicar, sin que nadie le preguntara nada. Llevo años llorando, decía. No sé como sacarme esto de encima. Quizá sea el momento de contarlo, decía, a ustedes, que por algo han aparecido en este día de manera tan rara. Pero lo que les voy contar si es que raro.
Alguna vez tuve yo una vida. Pero la perdí. Y con ella se fue todo lo que me importaba. Ahora no me quedan demasiadas esperanzas, un vaso de jugo puede serlo todo. Sucedió en India, años atrás. Tuve dos hijos, a uno lo castraron, al otro no. Yo quería protegerlos, ser una madre, cuidarlos. Pero se los llevó la peste. No pude defenderlos. Fracasé. Una cárcel, una gran prisión, eso es lo que siento. Una sentencia a cadena perpetua. Por no haberlos podido resguardar del mal, de la muerte. Vivo una pesadilla, un calvario, quizá esa palabra puedo acercarse, pero es difícil describirlo. No puedo perdonarme, y esa es mi celda. Mi alma está estrangulada, y el dolor ha cerrado todas mis puertas. Quise salvarlos del infierno, y los envié a la quietud última. No fue mi intención, pero lo hice. No puedo declararme inocente, porque la verdad es que fracasé. Están muertos, y yo vivo una mutilación del sentido de existir. El sentido de mi vida está castrado, cortado antes de tiempo. Mi mente está castrada, ya no puede recuperarse. Sólo quiero escapar. Hago retratos, pero están vacíos. Las migraciones me dan igual, porque no puedo escapar a la mutilación de la que fui víctima. Ellos murieron, y yo con ellos dejé de existir para convertirme en espectro.
Los espectadores están un poco sobresaltados. No esperaban tal profusión. Nunca han estado en la India. No conocían esa práctica bárbara. Se miran, el Ojo llora.
Eguchi, confiesa, estoy aquí porque la estrangulé. Estaba dormida, tan profundamente que no podía despertarse con nada, ni aunque hubiese querido despertarla hubiese podido. Era una droga, estoy seguro, pero no sé cual. Debe haber sido muy fuerte porque ni siquiera volvió en sí cuando apreté su cuello hasta que dejó de respirar. Estábamos desnudos, pero no era lo que imaginan, sólo dormíamos. La maldita vejez tuvo la culpa, no pude soportarlo. Estaba ella ahí, imaginen, era joven, hermosa, virgen, y no pude tener una erección. Lo intenté durante horas, pero no hubo forma. Todo estaba absolutamente inmóvil, la muchacha, la habitación, la vida, que ni siquiera me hice consciente de lo que estaba provocando. La muerte y la vida se cruzaron. Fueron una y lo mismo por un rato que no podría precisar su extensión. Entonces vino la sensación del cautiverio. Entiendo bien de lo que hablas, Mauricio, esa maldita sensación del presidio, de la inutilidad, del fin del libre albedrío, del ocaso de las capacidades. Entonces la estrangulé, la prisión y la muerte fueron una. La muerte era el fin de la prisión, más bien era eso. Esa muerte era la señal de una vida que todavía podía ser. El haberla aniquilado me entregaba aún un poco de vida. Fue un sacrificio que ella hizo sin proponérselo. La obligué a liberarme de mi infelicidad, y ahora estoy aquí, huyendo. Soy un asesino. Un fugitivo de la vida. La vida es muerte para mí, así es que no quiero que me encuentre. Mi vida, así como estoy, viejo, y cubierto de sangre, sólo sirve para vagar, sin destino definido.
Al general se le escapó un pequeño grito, abrumado por la historia, o por el retortijón que sintió en el estómago, y que le obligó a bajar un poco la cabeza y encorvar la espalda. Yo en cambio, no moriré nunca, dijo. La enfermedad ha querido eliminarme, botarme para siempre a una cama, pero yo he sido más fuerte. Vine a este mundo a una misión, y no me iré sin antes consumarla. Este continente, se ha manchado una y otra vez de sangre hermana. Nos hemos matado unos a otros, siendo parte de una misma familia. Debemos unirnos, y disfrutar de esta tierra que nos pertenece. Fin a las fronteras americanas. Bienvenida unión latinoamericana. En unos días dejaré este pueblo y seguiré luchando. Los que creyeron que un simple catarro me detendría están equivocados. Seguiré adelante y llegaré más lejos que nunca. Siguió con su arenga sin notar la cara de alarma del resto de los comensales, ya no le oían, veían su cara adquirir un color cada vez más amarillo. Luego pasó al verde, proseguía con su proclama, a continuación azul, salían y salían palabras de victoria y libertad, “y mañana mismo los derrotaré”. Fueron sus últimas palabras. De manera fulminante, la enfermedad lo conquistó, usurpándole sus últimos respiros de vida, y una infinita cantidad de luchas pendientes, de modo tan repentino, que ni Eguchi ni el Ojo alcanzaron a decir ni hacer nada.
Lo sostuvieron, entre los dos, sin mucho esfuerzo, su cuerpo estaba malogrado, y la delgadez era extrema. Quisieron escapar, como siempre lo habían hecho, pero era imposible. Lo sabían, pero ahora volvían a sentirlo en carne propia. Era el gran cautiverio, esperando por ellos en cualquier rincón del planeta. La gran carcajada de la inconsciencia, la vejez, la enfermedad y la violencia, aliadas con la ubicuidad y el encierro. La muerte los perseguiría hasta encontrarlos. Ahora la tenían ahí entre las manos. El cuerpo inerte, esperando algo, esperando el vacío. La risa de la cárcel del espíritu, invadiéndolo todo. Invadiendo a la muchacha estrangulada, al niño castrado, al que no había alcanzado a ser castrado, a los hijos muertos, al general inerme, todo fusionado en un gran estertor final.
¡Cómo saldremos de este laberinto!
Las lágrimas brotaron solas.
Caminaron de vuelta a la posada, esperando desaparecer.
23 de enero de 2011
Sobre la fotografía
La música, los estados de la felicidad, la mitología, las caras trabajadas por el tiempo, ciertos crepúsculos y ciertos lugares, quieren decirnos algo, o algo dijeron que no hubiéramos debido perder, o están por decir algo; esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético.
Jorge Luis Borges, La muralla y los libros
Para tomar una buena fotografía se debe poner atención a la coyuntura dada por la sincronía de factores.
Debe estarse atento a la circunstancia adecuada:
La coincidencia del objeto, la luz y el encuadre perfectos. Buscando entregar un mensaje.
La simultaneidad de esos cuatro factores es quizá la revelación del poder vital y la trascendencia.
La música, los estados de la felicidad, la mitología, las caras trabajadas por el tiempo, ciertos crepúsculos y ciertos lugares, quieren decirnos algo, o algo dijeron que no hubiéramos debido perder, o están por decir algo; esta inminencia de una revelación, que no se produce, es, quizá, el hecho estético.
Jorge Luis Borges, La muralla y los libros
Para tomar una buena fotografía se debe poner atención a la coyuntura dada por la sincronía de factores.
Debe estarse atento a la circunstancia adecuada:
La coincidencia del objeto, la luz y el encuadre perfectos. Buscando entregar un mensaje.
La simultaneidad de esos cuatro factores es quizá la revelación del poder vital y la trascendencia.
El fin de una relación
- ¿Que es de tu otra vida? Me refiero a tu vida personal.
- Yo misma me pierdo ya en mis vidas. Está bien, creo... No he tenido mucho tiempo de pensar en ella.
- Que bueno, parece que estás motivada con tu trabajo.
- ¿Y tu otra vida?
- Bien, me va bien.
- Estoy aquí contigo ahora, pero es como que esta conversación llegara a Marte, que extraño. Como una dimensión paralela.
- Es raro, para variar, pero me dan ganas de volver a verte. Aunque no se pueda.
- ¿Cómo es eso de Marte? Bueno, a pesar de todo vivimos cerca pero lejos, y son, de hecho, mundos paralelos.
- Eres como un mundo paralelo que a veces se conecta con el mío, que raro, como un marciano. Todo se hizo de pronto muy extraño y familiar a la vez. No me la puedo.
- Así parece que es el cuento con todo y con todos.
- Mi cansancio deja poco espacio y esto ocupa mucho.
- Te invito a mi cumpleaños y te regalo una copia de una película que me encantaría que vieras.
- Cresta... ¿estás seguro? iría, pero alto, ¿va a ser en tu casa?
- Supongo... ya ha pasado tiempo, y no creo que sea problema, sería mejor, de hecho, para que no estuviéramos en mundos paralelos.
- La ultima vez que te vi terminé vomitando en el baño. Creo que verte no es fácil, perdona la sinceridad. ¡¿Creo que no sería problema dijiste?! Ni siquiera conozco a tu pareja.
- Por eso, ella tampoco, y yo sé que tiene un fantasma, un miedo, porque no te conoce, y por eso yo no le cuento, y entonces hay más fantasmas.
- Me pides harto, pero yo soy de la idea de enfrentarse, quizá no estaría mal, creo que le tengo menos miedo a las cosas ahora.
- Yo estuve bien atravesado con el encuentro, ese abrazo. Me perturbó mucho, quizá me pondría nervioso y sería peor... porque más se notaría que el asunto no está en paz... y ella se da cuenta. Me gustaría sentirme tranquilo contigo, de verdad y es lo que quiero.
- Era justamente lo que iba a decirte... que tendríamos que actuar como que todo está bien, pero no saldría natural, porque no lo está. Creo que no va a resultar. ¿Cómo lograr la tranquilidad que tú mencionas?
- Entre más paralelas se ponen las dimensiones es más complicado, porque siempre se tocan por alguna parte, y vuelve a pasar lo mismo. Yo quedo atravesado. Me junto a veces con otras ex y mi pareja, y no pasa nada, qué nos pasó que la cosa quedó así, como pendiente.
- Pareciera a veces que casi no hay salida... Que pesimista, lo siento.
- No entiendo porqué no lo podemos resolver. ¿¿Qué está pendiente?? ¿Por qué? Está esta incomodidad, y a la vez no se puede dejar... Parece que nos entendemos, por lo menos yo veo que sientes eso... ¿Qué es? yo lo siento muy fuerte cuando te pillo por ahí, ¿será la prohibición que lo alimenta, y ¿Qué es lo prohibido? Que cresta pasa aquí, siempre llegamos a este tema, ¿Qué nos pasa, qué pasó? ¿No se va a pasar nunca cierto? Vamos a tener 40 años y esto va a seguir pasando. Tendrá que quedar así, ¿para siempre? a lo mejor habrá que bancárselo. En serio que esto es muy serio…
- Perdona que me ría... Sonó demasiado desesperado, de esas cosas que escuchas y te da risa lo terrible porque es mucho... bueno, aparte del momento divertido, creo que es muy serio. Toda la razón. Creo que es serio, ya lo dije, pero no sé la solución.
- Yo creo que no hay por ahora, lo único que pienso es que quizá el tiempo arregle el cuento... pero en realidad no creo. Quizá el duelo.
- Ahora estás nervioso tú... me causa gracia porque es un tema eterno. Creo que me río porque llevo ya casi 5 años, y parece que sé, que no hay solución, pareciera ser que ya lo asumí.
- Hay que procesar un duelo y decir "bueno, bien, fue el amor más lindo de mi vida pero ya no fue, ahora las cosas son distintas ya no tengo veinte y tantos, y el recuerdo se va ir haciendo dato con el tiempo".
- Y quizá por eso me causa gracia, porque cuando ya no hay nada más que hacer, hay que reír. Mira, en general no me causa nada de gracia, de hecho lloro. Aparte el año pasado estuve en terapia y se reabrieron muchas cosas. Fue terrible. Ahora me dio pena.
- Sí... pero te entiendo y siento que me entiendes... eso es bueno estamos claros... nos pasa lo mismo. Tú tienes pareja, yo tengo una familia, por el momento esto se resuelve con dimensiones paralelas y punto. ¿Será eso lo mejor?
- No creo que sea lo mejor. Me acorde de nueces para el amor.
- Es una posibilidad, yo soy capaz de bancármelo. El asunto se pone duro cuando sé de ti, y yo sé que aunque no nos veamos, todos se dan cuenta. Yo sé que mi mamá se da cuenta, mis mejores amigos se dan cuenta, mi pareja se da cuenta, aunque nunca más se habló del tema. Se nota en el aire. Pero Stalin dijo, "para hacer una tortilla hay que romper huevos" vamos, si hay que sufrir se sufre. ¿Si no qué?
- He sufrido mucho. No quiero más. ¿A que ibas con eso de los huevos?
Ya me hiciste llorar.
- Te tengo aquí adentro y no he podido dejar el espacio, nada más he agrandado mi corazón para todo lo demás, pero no se puede hacer nada con eso, romper huevos es que por alguna parte hay que sufrir con el cambio, ojala las dimensiones se unieran cada cierto tiempo, un abrazo y quedamos felices, pero no quedamos felices, ¿cierto? Esto nos pone tristes.
- Y apareces en un momento en que estoy muy sensible, sí, me pone triste hablar contigo, pero estoy feliz de hacerlo, esa es la contradicción.
- Me gustaría abrazarte, sólo eso pediría ahora y que durara harto, y que se quedara así, por todo el tiempo que sea necesario para sanar, un segundo eterno, eso quiero, un segundo que pudiera hacer durar y durar todo lo que necesite. Yo creo que ese abrazo me sanaría. Pero un segundo no puede durar tanto. Y no puedo darme más de un segundo, no se puede. No se puede.
- Es parte de la misma contradicción que al mismo tiempo se produzca una confluencia de desconsuelo y felicidad, creo que aunque sufra, estoy feliz por poder sentir estas cosas, o haberlas podido sentir. Por eso no se acaba, porque vienen las dos cosas y se neutralizan, y nunca se logra nada.
- La maldita contradicción, ¿qué es esto? ¿Masoquismo? Porqué sigue así… Contéstame, apóyame. Por favor resolvamos esto, tú no te imaginas, pero en realidad no he podido sentirme libre, no me siento cien por ciento relajado en mi relación, ni en mi proyecto de vida, ni con nada, porque esto molesta todo el tiempo y de repente sale a flote y ahí está con toda la carga. Dime porqué no hemos podido TERMINAR.
- Por muy mal que pueda pasarlo ahora, no me arrepiento de ni uno solo de los días que estuve contigo, entonces ahí se crea la contradicción, y se mantiene inmóvil, te entiendo perfecto, no te imaginas. Lo bueno es que a veces duerme, pero cuando despierta vuelve siempre con la misma fuerza, y eso lo hace avasallador.
- Tenía que decírtelo, pero no estaba tan claro, quiero aprovechar este momento. Yo no lo paso mal. Pero no puedo pasarlo del todo bien. No quiero hacerte daño, pero siento que es justo porque a mí me pasa lo mismo que a ti. No hay culpable. Ahí va: Te quiero mucho, eres la persona más maravillosa y con quien he sentido lo más lindo y vivido lo más lindo de mi vida. Siento, y perdona, que te amo y no creo que pueda dejar de amarte aunque sea en el recuerdo, y voy a llevar ese peso por siempre, y siempre me voy culpar por haber terminado contigo, y no por ti, por mí. Eso es todo lo que me pasa, eso y nada más que eso. La renuncia. Eres preciosa, tu sensibilidad, tu inteligencia, tu sentido del humor, tu belleza todo eso lo perdí por tonto, por estar enfermo y no darme cuenta, quiero que sepas todo esto aunque ya lo sabías, pero tenía que decírtelo.
- No lo sabía, y si lo sabía, y no me di cuenta, nunca había sido porque tú me lo dijeras.
- Es la herida que tengo que llevar. Esto me recuerda todo el tiempo que tengo que mejorar, que el apego está ahí. Que tengo que llegar a verte como una conmigo, como un alma maravillosa, y clara, inocente como la mía, y no desearte como una posesión. Cuando eso suceda voy a ser de verdad libre. Gracias por cruzarte conmigo, y darme esto, la oportunidad de aprender a amar. Cuando te vea... quiero verte libre de todo y sentirme libre, feliz y liviano, porque tú estás feliz.
- Me duele que me digas esto, perdona que esté callada, pero estaba asimilando la información. Cuando tú decidiste terminar la relación fue como morir, entonces ahora me dices esto y no sé que pensar.
- Creo que te dije todo lo que siento, es eso nomás, la verdad es lo mejor. De hecho me siento mucho más liviano ahora. Aunque sea a expensas de abrir heridas. Que bueno, puedo decirte que te amo, ya lo sabías, y a través de este amor voy a ser libre. Gracias por existir. Creo que ahora entiendo el sentido de todo esto.
- Algo se rompió el día que decidiste terminar conmigo, que cambió la existencia para siempre. Ya no hay vuelta atrás.
- No me siento egoísta por decírtelo, porque es la verdad, no me voy a sentir culpable. Tú sabes que es así, siempre lo has sabido igual que yo de ti. ¿Me entiendes? ¿ME ENTIENDES? PORFAVOR NECESITO QUE ME
RESPONDAS.
- Estoy triste, la verdad es que tú eras mi vida, en el momento que desapareciste tuve que crear una nueva.
- Yo también.
- Y no quedo otra que hacerlo lo mejor que pude, pero fue a pedazos y quedó con agujeros, por eso esto nunca se acaba. Mi vida sigue naufragando de vez en cuando, y me voy a la cresta. Y no sé si todo esto fue por ti o qué, pero mi vida se sigue yendo a la cresta cada año, en la misma época más o menos, no me la puedo de nuevo, pareciera avecinarse. Cuando me llames, no voy a contestar el teléfono. Me da miedo. Aparte me haces llorar. Nunca me atrevo a hablar contigo. No lo hagas más difícil, tiemblo casi.
- ¿Hubiera sido mejor no decir nada?
- No sé… yo lo paso mal de todas formas, me afecta muchísimo, pero siempre me parece mejor al final. Me gusta hablar contigo, a pesar de que duele.
- Si no veo esto como una posibilidad para crecer, no tiene sentido, esto no habría seguido el curso que siguió. Quiero que todo esto sea para el bien de los dos, aunque no sea agradable, eso no significa que sea malo. Yo creo que hoy ha sido distinto, por lo menos para mí y creo que para los dos. Dime algo, me siento como un niño. ¿Te vas a despedir? ¿Te vas ahora?
- No todavía. Estoy triste, también por otras cosas.
- Me gustaría animarte.
- Eres tierno de querer subirme el ánimo.
- Estás en una nube de algodón de dulce con zeppelines y gaviotas que planean alrededor.
- Que lindo sonó eso…
- Cuando la nube se hincha te caes por un río de rocío.
- Por un momento lo sentí.
- Te mojas con el frescor de la mañana.
- Pero cuando termines de decir esas cosas, todo volverá.
- Los pajaritos se bañan contigo
- No seas así, es peor. Lo paso tan bien contigo, extraño mucho eso.
- ¿Qué hago entonces, si la fuente de donde todo viene es de ti? Tú haces tu campo y tu prado, con ovejas lanudas, blanditas, que se dejan hacer cariño y no se van corriendo, y te mojan la mano con su lengüita.
- Lo pasaba muy bien contigo. Estamos cada uno en su frecuencia, yo estaba ahora en el momento nostálgico. ¡Lengüita! Que tierno.
- Bien, ¿viste que es posible animarse? Me siento muy bien de estar tan cerca de ti. Me encanta verte sonriendo. Echaba de menos este sentimiento. Sí, nos reíamos harto. Ahora nos conectamos, yo también me animé.
- Tan cerca y tan lejos, tú lo dijiste.
- No tan lejos, siento que puedo tocarte con el alma. Estoy donde tú estás y contigo. Muchas veces me imagino haciéndote cariño en el pelo, arriba de la oreja, con la puntita de las uñas, desde la frente hacia atrás, desde la frente hacia atrás...
- ¿Cuando vamos a poder pasarlo bien de nuevo sin problemas?
- Cuando estemos muy lejos de aquí.
- Por mientras esta tarde para mí ha sido un regalo.
- Que lindo, me haces sentir mejor, ¿lejos de aquí?
- Sé que estás triste, pero haberme contactado contigo tan libremente me despertó el corazón, tengo ganas de bailar, de tocar guitarra. Estás tan llena de encanto, como dando saltitos te imagino.
- ¿Como? ¿Yo salto?
- Con tu risa abierta y generosa, dando saltitos chiquititos de felicidad. Te imagino así. ¿Estoy perdiendo el juicio?
- Déjame soñar que algún día nos vamos lejos de aquí. No pierdes el juicio… bueno, un poco. ¿No te da pena pensar que nunca más vamos a estar juntos, aunque sea una semana?
- Sí me da, y mucha, no digas eso de la semana, que es muy fuerte.
- Con decirte la verdad ya te digo algo lindo, puedo decirte que cambiaste mi vida de sombra a luz, para siempre, y que voy a agradecértelo eternamente.
- Eso es lo más lindo que me han dicho.
- Contigo descubrí el universo, y me di cuenta que la vida puede ser maravillosa. No sería lo que soy si no fuera por ti. Llegaste a mi vida en un momento de crecimiento, creo que eso fue clave, y me entregaste lo mejor de ti. No puedo más que agradecerte.
- Me dio pena, no voy a sentirme así nunca más, eso fue lo mejor que he sido, es para ti, es para ti. Tú eres lo mejor que me ha pasado, nunca he amado así, gracias por darme eso.
- Es que nuestra relación fue muy bonita, yo creo que por eso estamos tan estancados ahora, nos llevábamos muy bien.
- cada vez que siento que estoy solo, que el amor es egoísta, me acuerdo de cuando llevábamos un tiempo juntos, y yo iba en una micro y pensaba que daría mi vida por ti, y decía "parece que estoy enamorado", y sentía que flotaba... Quería estar vivo sólo para seguir contigo, tuve tantas ganas de estar vivo, y me sentía tan vivo. Siento que ahora las cosas se ponen tan oscuras…
- Que bonito lo que me dices... No tenías que poner el toque oscuro todavía. Estábamos evadiendo la realidad.
- Perdona. Me vino un ataque de realidad, ¡al mismo tiempo! Nos caímos de cara a la tierra.
- ¡No! Yo había entrado al carrusel ya.
- Linda.
- Estás loco.
- ¿Sabes? esto está demasiado entretenido ¿Por qué loco?, (esta vez).
- Porque sí, pero me gusta, te hace diferente.
- ¿Diferente a quién?
- Eso me gustaba mucho de ti recuerdo, la forma como ves las cosas, me refiero a los detalles, te fijas en ellos, y yo también, y eso era entretenido. Fijarse en tonteras que nadie se fija. Creo que eso es suficiente para vivir. Tengo que irme ahora. En serio.
- Bueno, no olvides que te quiero mucho.
- Adiós.
- ¿Que es de tu otra vida? Me refiero a tu vida personal.
- Yo misma me pierdo ya en mis vidas. Está bien, creo... No he tenido mucho tiempo de pensar en ella.
- Que bueno, parece que estás motivada con tu trabajo.
- ¿Y tu otra vida?
- Bien, me va bien.
- Estoy aquí contigo ahora, pero es como que esta conversación llegara a Marte, que extraño. Como una dimensión paralela.
- Es raro, para variar, pero me dan ganas de volver a verte. Aunque no se pueda.
- ¿Cómo es eso de Marte? Bueno, a pesar de todo vivimos cerca pero lejos, y son, de hecho, mundos paralelos.
- Eres como un mundo paralelo que a veces se conecta con el mío, que raro, como un marciano. Todo se hizo de pronto muy extraño y familiar a la vez. No me la puedo.
- Así parece que es el cuento con todo y con todos.
- Mi cansancio deja poco espacio y esto ocupa mucho.
- Te invito a mi cumpleaños y te regalo una copia de una película que me encantaría que vieras.
- Cresta... ¿estás seguro? iría, pero alto, ¿va a ser en tu casa?
- Supongo... ya ha pasado tiempo, y no creo que sea problema, sería mejor, de hecho, para que no estuviéramos en mundos paralelos.
- La ultima vez que te vi terminé vomitando en el baño. Creo que verte no es fácil, perdona la sinceridad. ¡¿Creo que no sería problema dijiste?! Ni siquiera conozco a tu pareja.
- Por eso, ella tampoco, y yo sé que tiene un fantasma, un miedo, porque no te conoce, y por eso yo no le cuento, y entonces hay más fantasmas.
- Me pides harto, pero yo soy de la idea de enfrentarse, quizá no estaría mal, creo que le tengo menos miedo a las cosas ahora.
- Yo estuve bien atravesado con el encuentro, ese abrazo. Me perturbó mucho, quizá me pondría nervioso y sería peor... porque más se notaría que el asunto no está en paz... y ella se da cuenta. Me gustaría sentirme tranquilo contigo, de verdad y es lo que quiero.
- Era justamente lo que iba a decirte... que tendríamos que actuar como que todo está bien, pero no saldría natural, porque no lo está. Creo que no va a resultar. ¿Cómo lograr la tranquilidad que tú mencionas?
- Entre más paralelas se ponen las dimensiones es más complicado, porque siempre se tocan por alguna parte, y vuelve a pasar lo mismo. Yo quedo atravesado. Me junto a veces con otras ex y mi pareja, y no pasa nada, qué nos pasó que la cosa quedó así, como pendiente.
- Pareciera a veces que casi no hay salida... Que pesimista, lo siento.
- No entiendo porqué no lo podemos resolver. ¿¿Qué está pendiente?? ¿Por qué? Está esta incomodidad, y a la vez no se puede dejar... Parece que nos entendemos, por lo menos yo veo que sientes eso... ¿Qué es? yo lo siento muy fuerte cuando te pillo por ahí, ¿será la prohibición que lo alimenta, y ¿Qué es lo prohibido? Que cresta pasa aquí, siempre llegamos a este tema, ¿Qué nos pasa, qué pasó? ¿No se va a pasar nunca cierto? Vamos a tener 40 años y esto va a seguir pasando. Tendrá que quedar así, ¿para siempre? a lo mejor habrá que bancárselo. En serio que esto es muy serio…
- Perdona que me ría... Sonó demasiado desesperado, de esas cosas que escuchas y te da risa lo terrible porque es mucho... bueno, aparte del momento divertido, creo que es muy serio. Toda la razón. Creo que es serio, ya lo dije, pero no sé la solución.
- Yo creo que no hay por ahora, lo único que pienso es que quizá el tiempo arregle el cuento... pero en realidad no creo. Quizá el duelo.
- Ahora estás nervioso tú... me causa gracia porque es un tema eterno. Creo que me río porque llevo ya casi 5 años, y parece que sé, que no hay solución, pareciera ser que ya lo asumí.
- Hay que procesar un duelo y decir "bueno, bien, fue el amor más lindo de mi vida pero ya no fue, ahora las cosas son distintas ya no tengo veinte y tantos, y el recuerdo se va ir haciendo dato con el tiempo".
- Y quizá por eso me causa gracia, porque cuando ya no hay nada más que hacer, hay que reír. Mira, en general no me causa nada de gracia, de hecho lloro. Aparte el año pasado estuve en terapia y se reabrieron muchas cosas. Fue terrible. Ahora me dio pena.
- Sí... pero te entiendo y siento que me entiendes... eso es bueno estamos claros... nos pasa lo mismo. Tú tienes pareja, yo tengo una familia, por el momento esto se resuelve con dimensiones paralelas y punto. ¿Será eso lo mejor?
- No creo que sea lo mejor. Me acorde de nueces para el amor.
- Es una posibilidad, yo soy capaz de bancármelo. El asunto se pone duro cuando sé de ti, y yo sé que aunque no nos veamos, todos se dan cuenta. Yo sé que mi mamá se da cuenta, mis mejores amigos se dan cuenta, mi pareja se da cuenta, aunque nunca más se habló del tema. Se nota en el aire. Pero Stalin dijo, "para hacer una tortilla hay que romper huevos" vamos, si hay que sufrir se sufre. ¿Si no qué?
- He sufrido mucho. No quiero más. ¿A que ibas con eso de los huevos?
Ya me hiciste llorar.
- Te tengo aquí adentro y no he podido dejar el espacio, nada más he agrandado mi corazón para todo lo demás, pero no se puede hacer nada con eso, romper huevos es que por alguna parte hay que sufrir con el cambio, ojala las dimensiones se unieran cada cierto tiempo, un abrazo y quedamos felices, pero no quedamos felices, ¿cierto? Esto nos pone tristes.
- Y apareces en un momento en que estoy muy sensible, sí, me pone triste hablar contigo, pero estoy feliz de hacerlo, esa es la contradicción.
- Me gustaría abrazarte, sólo eso pediría ahora y que durara harto, y que se quedara así, por todo el tiempo que sea necesario para sanar, un segundo eterno, eso quiero, un segundo que pudiera hacer durar y durar todo lo que necesite. Yo creo que ese abrazo me sanaría. Pero un segundo no puede durar tanto. Y no puedo darme más de un segundo, no se puede. No se puede.
- Es parte de la misma contradicción que al mismo tiempo se produzca una confluencia de desconsuelo y felicidad, creo que aunque sufra, estoy feliz por poder sentir estas cosas, o haberlas podido sentir. Por eso no se acaba, porque vienen las dos cosas y se neutralizan, y nunca se logra nada.
- La maldita contradicción, ¿qué es esto? ¿Masoquismo? Porqué sigue así… Contéstame, apóyame. Por favor resolvamos esto, tú no te imaginas, pero en realidad no he podido sentirme libre, no me siento cien por ciento relajado en mi relación, ni en mi proyecto de vida, ni con nada, porque esto molesta todo el tiempo y de repente sale a flote y ahí está con toda la carga. Dime porqué no hemos podido TERMINAR.
- Por muy mal que pueda pasarlo ahora, no me arrepiento de ni uno solo de los días que estuve contigo, entonces ahí se crea la contradicción, y se mantiene inmóvil, te entiendo perfecto, no te imaginas. Lo bueno es que a veces duerme, pero cuando despierta vuelve siempre con la misma fuerza, y eso lo hace avasallador.
- Tenía que decírtelo, pero no estaba tan claro, quiero aprovechar este momento. Yo no lo paso mal. Pero no puedo pasarlo del todo bien. No quiero hacerte daño, pero siento que es justo porque a mí me pasa lo mismo que a ti. No hay culpable. Ahí va: Te quiero mucho, eres la persona más maravillosa y con quien he sentido lo más lindo y vivido lo más lindo de mi vida. Siento, y perdona, que te amo y no creo que pueda dejar de amarte aunque sea en el recuerdo, y voy a llevar ese peso por siempre, y siempre me voy culpar por haber terminado contigo, y no por ti, por mí. Eso es todo lo que me pasa, eso y nada más que eso. La renuncia. Eres preciosa, tu sensibilidad, tu inteligencia, tu sentido del humor, tu belleza todo eso lo perdí por tonto, por estar enfermo y no darme cuenta, quiero que sepas todo esto aunque ya lo sabías, pero tenía que decírtelo.
- No lo sabía, y si lo sabía, y no me di cuenta, nunca había sido porque tú me lo dijeras.
- Es la herida que tengo que llevar. Esto me recuerda todo el tiempo que tengo que mejorar, que el apego está ahí. Que tengo que llegar a verte como una conmigo, como un alma maravillosa, y clara, inocente como la mía, y no desearte como una posesión. Cuando eso suceda voy a ser de verdad libre. Gracias por cruzarte conmigo, y darme esto, la oportunidad de aprender a amar. Cuando te vea... quiero verte libre de todo y sentirme libre, feliz y liviano, porque tú estás feliz.
- Me duele que me digas esto, perdona que esté callada, pero estaba asimilando la información. Cuando tú decidiste terminar la relación fue como morir, entonces ahora me dices esto y no sé que pensar.
- Creo que te dije todo lo que siento, es eso nomás, la verdad es lo mejor. De hecho me siento mucho más liviano ahora. Aunque sea a expensas de abrir heridas. Que bueno, puedo decirte que te amo, ya lo sabías, y a través de este amor voy a ser libre. Gracias por existir. Creo que ahora entiendo el sentido de todo esto.
- Algo se rompió el día que decidiste terminar conmigo, que cambió la existencia para siempre. Ya no hay vuelta atrás.
- No me siento egoísta por decírtelo, porque es la verdad, no me voy a sentir culpable. Tú sabes que es así, siempre lo has sabido igual que yo de ti. ¿Me entiendes? ¿ME ENTIENDES? PORFAVOR NECESITO QUE ME
RESPONDAS.
- Estoy triste, la verdad es que tú eras mi vida, en el momento que desapareciste tuve que crear una nueva.
- Yo también.
- Y no quedo otra que hacerlo lo mejor que pude, pero fue a pedazos y quedó con agujeros, por eso esto nunca se acaba. Mi vida sigue naufragando de vez en cuando, y me voy a la cresta. Y no sé si todo esto fue por ti o qué, pero mi vida se sigue yendo a la cresta cada año, en la misma época más o menos, no me la puedo de nuevo, pareciera avecinarse. Cuando me llames, no voy a contestar el teléfono. Me da miedo. Aparte me haces llorar. Nunca me atrevo a hablar contigo. No lo hagas más difícil, tiemblo casi.
- ¿Hubiera sido mejor no decir nada?
- No sé… yo lo paso mal de todas formas, me afecta muchísimo, pero siempre me parece mejor al final. Me gusta hablar contigo, a pesar de que duele.
- Si no veo esto como una posibilidad para crecer, no tiene sentido, esto no habría seguido el curso que siguió. Quiero que todo esto sea para el bien de los dos, aunque no sea agradable, eso no significa que sea malo. Yo creo que hoy ha sido distinto, por lo menos para mí y creo que para los dos. Dime algo, me siento como un niño. ¿Te vas a despedir? ¿Te vas ahora?
- No todavía. Estoy triste, también por otras cosas.
- Me gustaría animarte.
- Eres tierno de querer subirme el ánimo.
- Estás en una nube de algodón de dulce con zeppelines y gaviotas que planean alrededor.
- Que lindo sonó eso…
- Cuando la nube se hincha te caes por un río de rocío.
- Por un momento lo sentí.
- Te mojas con el frescor de la mañana.
- Pero cuando termines de decir esas cosas, todo volverá.
- Los pajaritos se bañan contigo
- No seas así, es peor. Lo paso tan bien contigo, extraño mucho eso.
- ¿Qué hago entonces, si la fuente de donde todo viene es de ti? Tú haces tu campo y tu prado, con ovejas lanudas, blanditas, que se dejan hacer cariño y no se van corriendo, y te mojan la mano con su lengüita.
- Lo pasaba muy bien contigo. Estamos cada uno en su frecuencia, yo estaba ahora en el momento nostálgico. ¡Lengüita! Que tierno.
- Bien, ¿viste que es posible animarse? Me siento muy bien de estar tan cerca de ti. Me encanta verte sonriendo. Echaba de menos este sentimiento. Sí, nos reíamos harto. Ahora nos conectamos, yo también me animé.
- Tan cerca y tan lejos, tú lo dijiste.
- No tan lejos, siento que puedo tocarte con el alma. Estoy donde tú estás y contigo. Muchas veces me imagino haciéndote cariño en el pelo, arriba de la oreja, con la puntita de las uñas, desde la frente hacia atrás, desde la frente hacia atrás...
- ¿Cuando vamos a poder pasarlo bien de nuevo sin problemas?
- Cuando estemos muy lejos de aquí.
- Por mientras esta tarde para mí ha sido un regalo.
- Que lindo, me haces sentir mejor, ¿lejos de aquí?
- Sé que estás triste, pero haberme contactado contigo tan libremente me despertó el corazón, tengo ganas de bailar, de tocar guitarra. Estás tan llena de encanto, como dando saltitos te imagino.
- ¿Como? ¿Yo salto?
- Con tu risa abierta y generosa, dando saltitos chiquititos de felicidad. Te imagino así. ¿Estoy perdiendo el juicio?
- Déjame soñar que algún día nos vamos lejos de aquí. No pierdes el juicio… bueno, un poco. ¿No te da pena pensar que nunca más vamos a estar juntos, aunque sea una semana?
- Sí me da, y mucha, no digas eso de la semana, que es muy fuerte.
- Con decirte la verdad ya te digo algo lindo, puedo decirte que cambiaste mi vida de sombra a luz, para siempre, y que voy a agradecértelo eternamente.
- Eso es lo más lindo que me han dicho.
- Contigo descubrí el universo, y me di cuenta que la vida puede ser maravillosa. No sería lo que soy si no fuera por ti. Llegaste a mi vida en un momento de crecimiento, creo que eso fue clave, y me entregaste lo mejor de ti. No puedo más que agradecerte.
- Me dio pena, no voy a sentirme así nunca más, eso fue lo mejor que he sido, es para ti, es para ti. Tú eres lo mejor que me ha pasado, nunca he amado así, gracias por darme eso.
- Es que nuestra relación fue muy bonita, yo creo que por eso estamos tan estancados ahora, nos llevábamos muy bien.
- cada vez que siento que estoy solo, que el amor es egoísta, me acuerdo de cuando llevábamos un tiempo juntos, y yo iba en una micro y pensaba que daría mi vida por ti, y decía "parece que estoy enamorado", y sentía que flotaba... Quería estar vivo sólo para seguir contigo, tuve tantas ganas de estar vivo, y me sentía tan vivo. Siento que ahora las cosas se ponen tan oscuras…
- Que bonito lo que me dices... No tenías que poner el toque oscuro todavía. Estábamos evadiendo la realidad.
- Perdona. Me vino un ataque de realidad, ¡al mismo tiempo! Nos caímos de cara a la tierra.
- ¡No! Yo había entrado al carrusel ya.
- Linda.
- Estás loco.
- ¿Sabes? esto está demasiado entretenido ¿Por qué loco?, (esta vez).
- Porque sí, pero me gusta, te hace diferente.
- ¿Diferente a quién?
- Eso me gustaba mucho de ti recuerdo, la forma como ves las cosas, me refiero a los detalles, te fijas en ellos, y yo también, y eso era entretenido. Fijarse en tonteras que nadie se fija. Creo que eso es suficiente para vivir. Tengo que irme ahora. En serio.
- Bueno, no olvides que te quiero mucho.
- Adiós.
Sobre la poesía
Cuando tenía 13 años mi madre me regaló un libro de antología poética para jóvenes.
En la primera página estampó una dedicatoria:
“Con enorme cariño para mi hija Cuqui, para que descubra la belleza y la magia de la poesía. Andrea, agosto de 1994”.
Hoy vuelvo a encontrar estas palabras, y con mucha emoción puedo decir que la poesía realmente cambió mi vida.
Hoy puedo asegurar que la belleza existe.
Hoy me es posible gozar de la magia del sentido de las palabras.
Ver la poesía de una sonrisa, de una flor o de una palabra de aliento en el momento preciso.
La poesía de saber que puedes contar con alguien, que no estás solo.
La poesía de compartir una mesa y una conversación honesta.
De mirar al cielo y a las nubes de color.
La poesía de una música alegre. De unos tambores serenos.
La poesía del aroma de una rosa.
La poesía de caminar descalzo por la orilla del mar.
La poesía de bailar sintiéndote libre.
La poesía de escuchar a tu abuela.
La magia de saberte vivo y reconocerte poesía.
Cuando tenía 13 años mi madre me regaló un libro de antología poética para jóvenes.
En la primera página estampó una dedicatoria:
“Con enorme cariño para mi hija Cuqui, para que descubra la belleza y la magia de la poesía. Andrea, agosto de 1994”.
Hoy vuelvo a encontrar estas palabras, y con mucha emoción puedo decir que la poesía realmente cambió mi vida.
Hoy puedo asegurar que la belleza existe.
Hoy me es posible gozar de la magia del sentido de las palabras.
Ver la poesía de una sonrisa, de una flor o de una palabra de aliento en el momento preciso.
La poesía de saber que puedes contar con alguien, que no estás solo.
La poesía de compartir una mesa y una conversación honesta.
De mirar al cielo y a las nubes de color.
La poesía de una música alegre. De unos tambores serenos.
La poesía del aroma de una rosa.
La poesía de caminar descalzo por la orilla del mar.
La poesía de bailar sintiéndote libre.
La poesía de escuchar a tu abuela.
La magia de saberte vivo y reconocerte poesía.
Brevísimas reflexiones sobre la libertad y la violencia
La violencia.
Me cansa mirar hacia atrás. La historia. Revisarla, intentar entenderla. Pero, a pesar de la incomodidad, parece necesario hacerlo, reflexionar, ¿por qué celebramos ciertas fechas históricas? ¿Qué estamos celebrando en este Bicentenario de la Independencia de Chile? ¿Qué pasó realmente? Leo novelas históricas y me canso de tanta muerte. ¿Es que acaso no ha habido tregua? ¿Es que acaso no ha existido otra forma de vivir que eliminándonos sistemáticamente?
Me dicen que el fin del ejército es una utopía. El fin de la esclavitud lo fue. El voto femenino lo fue. La derogación de la pena de muerte lo fue. Sucederá, o yo seguiré diciéndolo de todas maneras.
La libertad.
Vemos en La Fiesta del Chivo de Vargas Llosa, millones de conciencias al mando de un solo hombre. Control total, total esclavitud. Sobretodo, de esa esclavitud del alma. La pérdida del libre albedrío. La vida brutal bajo esas condiciones. La pérdida de la dignidad, del sentido de la vida, la “venta” de lo importante, el vacío, y en definitiva la destrucción del hombre. No parece ser éste un problema antiguo, y pareciera que siempre debe estarse atento a la “esclavitud” mental. A todos los tipos de “esclavitudes”, o pérdidas del libre albedrío. Y no sólo eso, además contribuir a crear un ambiente en que todas las personas puedan elegir. Un país democrático. Inclusivo de las minorías, de los más vulnerables, de las personas que son físicamente distintas, o que tienen otras creencias. Parecemos estar en contra de la violencia y el conflicto, pero no hacemos gran esfuerzo a veces ni siquiera por convivir en paz con nuestros vecinos, compañeros de trabajo, nuestras familias. Quizá nos invade la ceguera, de no poder vislumbrar cuando las situaciones se asemejan, quizá en menor escala, o cuando alguna situación es causa o consecuencia de otra. Creo que nos falta observación.
Creo que debe hacerse el mayor esfuerzo por mantener el país, la mente, y, lo más importante, el alma, libres. Sólo así quizá un día podamos entendernos como nos lo merecemos.
Algunas intuiciones:
1. Descubre qué quieres ser realmente y si te lo propones puedes lograrlo.
2. Si miras atentamente, puedes ver que están pasando cosas en todos lados, aquí y ahora, y puedes saber y entender exactamente cuáles son las cosas que están sucediendo.
La violencia.
Me cansa mirar hacia atrás. La historia. Revisarla, intentar entenderla. Pero, a pesar de la incomodidad, parece necesario hacerlo, reflexionar, ¿por qué celebramos ciertas fechas históricas? ¿Qué estamos celebrando en este Bicentenario de la Independencia de Chile? ¿Qué pasó realmente? Leo novelas históricas y me canso de tanta muerte. ¿Es que acaso no ha habido tregua? ¿Es que acaso no ha existido otra forma de vivir que eliminándonos sistemáticamente?
Me dicen que el fin del ejército es una utopía. El fin de la esclavitud lo fue. El voto femenino lo fue. La derogación de la pena de muerte lo fue. Sucederá, o yo seguiré diciéndolo de todas maneras.
La libertad.
Vemos en La Fiesta del Chivo de Vargas Llosa, millones de conciencias al mando de un solo hombre. Control total, total esclavitud. Sobretodo, de esa esclavitud del alma. La pérdida del libre albedrío. La vida brutal bajo esas condiciones. La pérdida de la dignidad, del sentido de la vida, la “venta” de lo importante, el vacío, y en definitiva la destrucción del hombre. No parece ser éste un problema antiguo, y pareciera que siempre debe estarse atento a la “esclavitud” mental. A todos los tipos de “esclavitudes”, o pérdidas del libre albedrío. Y no sólo eso, además contribuir a crear un ambiente en que todas las personas puedan elegir. Un país democrático. Inclusivo de las minorías, de los más vulnerables, de las personas que son físicamente distintas, o que tienen otras creencias. Parecemos estar en contra de la violencia y el conflicto, pero no hacemos gran esfuerzo a veces ni siquiera por convivir en paz con nuestros vecinos, compañeros de trabajo, nuestras familias. Quizá nos invade la ceguera, de no poder vislumbrar cuando las situaciones se asemejan, quizá en menor escala, o cuando alguna situación es causa o consecuencia de otra. Creo que nos falta observación.
Creo que debe hacerse el mayor esfuerzo por mantener el país, la mente, y, lo más importante, el alma, libres. Sólo así quizá un día podamos entendernos como nos lo merecemos.
Algunas intuiciones:
1. Descubre qué quieres ser realmente y si te lo propones puedes lograrlo.
2. Si miras atentamente, puedes ver que están pasando cosas en todos lados, aquí y ahora, y puedes saber y entender exactamente cuáles son las cosas que están sucediendo.
Irremediable lejanía
A veces me pierdo, me aíslo
La sensación de ver el mundo desde lejos, pequeño, cada vez más diminuto
Sentirme ajena
Me agacho, toco el suelo, abro mis palmas encima de su superficie
Con objeto de sentir su realidad
Te llamo mentalmente
Traigo tu presencia al momento
Te alejas, junto con el mundo, indefectiblemente
Intento más impetuosamente sentir los adoquines
Sé que el mundo no se aleja
Pero tú ya te has ido para siempre
A veces me pierdo, me aíslo
La sensación de ver el mundo desde lejos, pequeño, cada vez más diminuto
Sentirme ajena
Me agacho, toco el suelo, abro mis palmas encima de su superficie
Con objeto de sentir su realidad
Te llamo mentalmente
Traigo tu presencia al momento
Te alejas, junto con el mundo, indefectiblemente
Intento más impetuosamente sentir los adoquines
Sé que el mundo no se aleja
Pero tú ya te has ido para siempre
Cordillera y lejanía
Rodar
Cordillera abajo
Será quizá lo único que queda
Cuando la distancia es insalvable
Cuando los puñales desean volver
Una voz suave grita que no hay que desesperar
Susurra, -habrá un fin-
Debes mantenerte impasible
Dice, -pierde la rabia-
Debes congelarte de una vez y la nieve se hará tu amiga
Autonomía es lo que busco
Lejanía y soledad
Clamo silencio
Espacio propio
Esta cordillera para mí
Tal vez debo darle una oportunidad a mi estima
Más presencia a mi carácter
Más participación a mi forma de ser
Autonomía es lo que busco
Lejanía y soledad
Clamo silencio
Espacio propio
Esta cordillera para mí
Rodar
Cordillera abajo
Será quizá lo único que queda
Cuando la distancia es insalvable
Cuando los puñales desean volver
Una voz suave grita que no hay que desesperar
Susurra, -habrá un fin-
Debes mantenerte impasible
Dice, -pierde la rabia-
Debes congelarte de una vez y la nieve se hará tu amiga
Autonomía es lo que busco
Lejanía y soledad
Clamo silencio
Espacio propio
Esta cordillera para mí
Tal vez debo darle una oportunidad a mi estima
Más presencia a mi carácter
Más participación a mi forma de ser
Autonomía es lo que busco
Lejanía y soledad
Clamo silencio
Espacio propio
Esta cordillera para mí
21 de enero de 2011
Todos
Quizá quiero luchar por la verdadera justicia
No esa de los discursos
De las palabras y el papel
Sino esa que es amiga de la equidad
Esa que hace la diferencia
Que intenta cambiar el mundo
Que no quiere ver más lágrimas
Que está conciente de las desigualdades
No quiero saber acerca de estudios jurídicos ni de sociedades comerciales
Quizá alguien pueda olvidarse de la verdadera justicia y seguir adelante
Mientras haya niños en el mundo que lloran yo no puedo marginarme
No he recibido buenas razones que justifiquen la configuración del mundo
Quisiera una estructura sin exclusiones
Sueño con un modelo pacífico
Un mundo justo en serio
Donde ningún niño quede fuera
Donde la economía y la legislación no apuñalen a ningún pequeño ser
Un lugar en el que no haya segundas intenciones
En ese paraíso todos tendrán su espacio
Sigamos en la búsqueda de la verdadera justicia y libertad
Donde todos podamos ser reyes sin importar el material de nuestra cuna
Donde todos podamos descubrir que la belleza existe
Quizá quiero luchar por la verdadera justicia
No esa de los discursos
De las palabras y el papel
Sino esa que es amiga de la equidad
Esa que hace la diferencia
Que intenta cambiar el mundo
Que no quiere ver más lágrimas
Que está conciente de las desigualdades
No quiero saber acerca de estudios jurídicos ni de sociedades comerciales
Quizá alguien pueda olvidarse de la verdadera justicia y seguir adelante
Mientras haya niños en el mundo que lloran yo no puedo marginarme
No he recibido buenas razones que justifiquen la configuración del mundo
Quisiera una estructura sin exclusiones
Sueño con un modelo pacífico
Un mundo justo en serio
Donde ningún niño quede fuera
Donde la economía y la legislación no apuñalen a ningún pequeño ser
Un lugar en el que no haya segundas intenciones
En ese paraíso todos tendrán su espacio
Sigamos en la búsqueda de la verdadera justicia y libertad
Donde todos podamos ser reyes sin importar el material de nuestra cuna
Donde todos podamos descubrir que la belleza existe
2 de enero de 2011
Palabras al renacer
Hace un año nos incendiamos
Nuestro corazón se quemó al ver el fruto del esfuerzo desvanecerse
Al ver a quienes amamos invadidos por la tristeza
Hoy vemos con certeza la fuerza de salir adelante, cual ave fénix
Presenciamos el renacimiento
Somos parte y admiramos la potencia eterna y la energía creadora desbordarse
Y confirmamos que es posible abrirse paso desde las cenizas
Que todo es posible
Que el amor de una familia y la pasión por el oficio pueden mover montañas
Ahora sabemos que nunca debemos rendirnos
Que el paraíso está camuflado en el esfuerzo
Que mientras mayores sean los desafíos, mayor será la creación y el oasis
Que nuestra fuerza está esperando por salir fuera cuando sea necesario
Hace un año nos incendiamos
Nuestro corazón se quemó al ver el fruto del esfuerzo desvanecerse
Al ver a quienes amamos invadidos por la tristeza
Hoy vemos con certeza la fuerza de salir adelante, cual ave fénix
Presenciamos el renacimiento
Somos parte y admiramos la potencia eterna y la energía creadora desbordarse
Y confirmamos que es posible abrirse paso desde las cenizas
Que todo es posible
Que el amor de una familia y la pasión por el oficio pueden mover montañas
Ahora sabemos que nunca debemos rendirnos
Que el paraíso está camuflado en el esfuerzo
Que mientras mayores sean los desafíos, mayor será la creación y el oasis
Que nuestra fuerza está esperando por salir fuera cuando sea necesario
31 de diciembre de 2010
Atenas y/o Sócrates: elija usted
Sócrates explica, en el juicio que le hace Atenas, la pregunta que realiza a los hombres:
Mi buen amigo, siendo ateniense, de la ciudad más grande y más prestigiada en sabiduría y poder, ¿no te avergüenzas de preocuparte de cómo traerás las mayores riquezas y la mayor fama y los mayores honores, y, en cambio no te preocupas ni interesas por la inteligencia, la verdad y por cómo tu alma va a ser lo mejor posible?
Platón, Apología de Sócrates
En este escenario, tú vendrías a ser Atenas, y yo Sócrates
Debemos agradecer la diferencia
Somos combinación bella y fecunda
Sócrates explica, en el juicio que le hace Atenas, la pregunta que realiza a los hombres:
Mi buen amigo, siendo ateniense, de la ciudad más grande y más prestigiada en sabiduría y poder, ¿no te avergüenzas de preocuparte de cómo traerás las mayores riquezas y la mayor fama y los mayores honores, y, en cambio no te preocupas ni interesas por la inteligencia, la verdad y por cómo tu alma va a ser lo mejor posible?
Platón, Apología de Sócrates
En este escenario, tú vendrías a ser Atenas, y yo Sócrates
Debemos agradecer la diferencia
Somos combinación bella y fecunda
27 de diciembre de 2010
Moralista trasnochado y desalmado
¡Tú, chapado a la antigua, que hueles a tiempos de Crono!
Deja de golpear a tu mujer
Deja de violar a tus hijos
Deja de abusar de tu familia
No mates a la feminidad
No entierres a la infancia
No derrames sangre sobre lo sagrado
Cobardía
Conversión de jardines en cementerios
Semen maldito y rancio
Placer hueco y bestial
Afán inhumano
Deseo sanguinario
Energía monstruosa
Nada más y nada tengo
Sólo sufrimiento
Cobardía sin límites
Ultrajes y garrotazos
Me siento grande
Me siento poderoso
Me siento grande y soy un pusilánime
Me siento poderoso y soy una ínfima pequeñez
Me siento fuerte y el viento me lleva
Me siento herido y nadie me ayuda
Ve a desquitarte con las rocas
¡Tú, chapado a la antigua, que hueles a tiempos de Crono!
Deja de golpear a tu mujer
Deja de violar a tus hijos
Deja de abusar de tu familia
No mates a la feminidad
No entierres a la infancia
No derrames sangre sobre lo sagrado
Cobardía
Conversión de jardines en cementerios
Semen maldito y rancio
Placer hueco y bestial
Afán inhumano
Deseo sanguinario
Energía monstruosa
Nada más y nada tengo
Sólo sufrimiento
Cobardía sin límites
Ultrajes y garrotazos
Me siento grande
Me siento poderoso
Me siento grande y soy un pusilánime
Me siento poderoso y soy una ínfima pequeñez
Me siento fuerte y el viento me lleva
Me siento herido y nadie me ayuda
Ve a desquitarte con las rocas
23 de diciembre de 2010
19 de diciembre de 2010
Desafíos
Me gustan los desafíos, la sensación de forzar la mente, de avanzar hacia algún lado, estrujar el contenido de los sesos, repensar lo pensado, buscar respuestas, de esa forma, confío en que un día no me aniquilarán definitivamente las preguntas.
Esas dudas
Quizá a ti te gustaría ser yo, pero a mí no me gustaría ser tú, incluso hay veces que yo misma no quiero ser yo, y a ti te gustaría ser tú, no yo, esas veces en que no hay fotos, de sonrisas, hay nudos, apretando, agujeros, muy negros, montones de dudas llamando a la puerta.
Me gustan los desafíos, la sensación de forzar la mente, de avanzar hacia algún lado, estrujar el contenido de los sesos, repensar lo pensado, buscar respuestas, de esa forma, confío en que un día no me aniquilarán definitivamente las preguntas.
Esas dudas
Quizá a ti te gustaría ser yo, pero a mí no me gustaría ser tú, incluso hay veces que yo misma no quiero ser yo, y a ti te gustaría ser tú, no yo, esas veces en que no hay fotos, de sonrisas, hay nudos, apretando, agujeros, muy negros, montones de dudas llamando a la puerta.
14 de diciembre de 2010
Promesa
Voy a luchar duro, y no puedo rendirme ni por un minuto, y quizá, en veinte años, vea un pequeño resultado, sienta algún árbol que finalmente esté floreciendo, y sepa, por un instante, que valió la pena, y que de haber sido de otra forma, el té quizá nunca hubiese llegado a tener ese sabor, ni el jazmín ese aroma un día de primavera.
Certidumbre
Como que de alguna u otra forma lo sabes, que vas a llegar a serlo, que es algo por lo cual se te concedió la vida, sabes que llegará, como ese momento antes del orgasmo, cuando la certidumbre del paraíso tan próximo te inunda, y agradeces estar vivo.
Voy a luchar duro, y no puedo rendirme ni por un minuto, y quizá, en veinte años, vea un pequeño resultado, sienta algún árbol que finalmente esté floreciendo, y sepa, por un instante, que valió la pena, y que de haber sido de otra forma, el té quizá nunca hubiese llegado a tener ese sabor, ni el jazmín ese aroma un día de primavera.
Certidumbre
Como que de alguna u otra forma lo sabes, que vas a llegar a serlo, que es algo por lo cual se te concedió la vida, sabes que llegará, como ese momento antes del orgasmo, cuando la certidumbre del paraíso tan próximo te inunda, y agradeces estar vivo.
18 de noviembre de 2010
Quisiera hacer un pacto con los volcanes
Hoy que estás en penumbras
La radio suena en algún lugar.
Tanta música absurda
Es mejor que comiences a hablar.
Seru Girán, Frecuencia modulada
Quisiera hacer un pacto con los volcanes
Para que me entreguen su fuerza
Quiero fuerza infinita
Crear y crear sin consumirme
Arrasar los libros
Entenderlo todo
Vendería mi alma al desierto
Para que me entregue su extensión
Daría todo lo que soy para convertirme en canción
En poesía eterna y poderosa
Convertir el dolor en palabras
En belleza fértil
Llenar los vacíos de comprensión
Convertir la ausencia en presencia
Me entregaría al viento si fuese posible
Que me lleve por el mundo a ver si encuentro respuestas
¿Por qué la realidad derrite?
¿Por qué no es posible enfrentarla de frente?
De pronto me reconozco y de pronto me pierdo
A veces temo y otras veces el universo me pertenece
Haría lo que fuera por ser un caudal potente
Entregaría mi vida por dar un final perpetuo al agotamiento
Pídeme lo que necesites
Venderé mi alma para que nunca me alcancen las ganas de rendirme
Hoy que estás en penumbras
La radio suena en algún lugar.
Tanta música absurda
Es mejor que comiences a hablar.
Seru Girán, Frecuencia modulada
Quisiera hacer un pacto con los volcanes
Para que me entreguen su fuerza
Quiero fuerza infinita
Crear y crear sin consumirme
Arrasar los libros
Entenderlo todo
Vendería mi alma al desierto
Para que me entregue su extensión
Daría todo lo que soy para convertirme en canción
En poesía eterna y poderosa
Convertir el dolor en palabras
En belleza fértil
Llenar los vacíos de comprensión
Convertir la ausencia en presencia
Me entregaría al viento si fuese posible
Que me lleve por el mundo a ver si encuentro respuestas
¿Por qué la realidad derrite?
¿Por qué no es posible enfrentarla de frente?
De pronto me reconozco y de pronto me pierdo
A veces temo y otras veces el universo me pertenece
Haría lo que fuera por ser un caudal potente
Entregaría mi vida por dar un final perpetuo al agotamiento
Pídeme lo que necesites
Venderé mi alma para que nunca me alcancen las ganas de rendirme
6 de noviembre de 2010
Estado de alerta
Te amo ahora, hoy día, ayer
No te amo mañana, en un año, cuando no te tenga
Porque se devela el momento como presente
Porque no quiero amarte cuando ya no estés
Quiero amarte ahora que estás aquí
Ahora que te amo
Ahora que existes y estás a mi lado
Porque no sé cuanto tiempo estarás aquí
Porque reconozco la finitud del espacio y el tiempo
Porque tu figura me calma
A veces olvido cuanto te amo
O creo que mi amor es más pequeño de lo que es
Entonces me pierdo
Mi mente camina por enormes laberintos
Mi corazón transita por pirámides con gigantescas escaleras
Y de pronto te miro, mientras duermes
Y salgo de los laberintos y las pirámides de forma abrupta
Como despertando de un sueño que pareció eterno
Y ruego estar aquí, en tierra firme
Anclada a tu lado
Esposada a tu abrazo
Escondida en tu sonrisa
Entonces me mantengo inmóvil
Como impactada por una verdad revelada
Por todo lo que te amo hoy, ahora, ayer
Porque no quiero amarte mañana sino hoy
Porque el mañana es incierto y hoy estás aquí
Y me amas y me invitas a hacerlo sin final
Te amo ahora, hoy día, ayer
No te amo mañana, en un año, cuando no te tenga
Porque se devela el momento como presente
Porque no quiero amarte cuando ya no estés
Quiero amarte ahora que estás aquí
Ahora que te amo
Ahora que existes y estás a mi lado
Porque no sé cuanto tiempo estarás aquí
Porque reconozco la finitud del espacio y el tiempo
Porque tu figura me calma
A veces olvido cuanto te amo
O creo que mi amor es más pequeño de lo que es
Entonces me pierdo
Mi mente camina por enormes laberintos
Mi corazón transita por pirámides con gigantescas escaleras
Y de pronto te miro, mientras duermes
Y salgo de los laberintos y las pirámides de forma abrupta
Como despertando de un sueño que pareció eterno
Y ruego estar aquí, en tierra firme
Anclada a tu lado
Esposada a tu abrazo
Escondida en tu sonrisa
Entonces me mantengo inmóvil
Como impactada por una verdad revelada
Por todo lo que te amo hoy, ahora, ayer
Porque no quiero amarte mañana sino hoy
Porque el mañana es incierto y hoy estás aquí
Y me amas y me invitas a hacerlo sin final
9 de octubre de 2010
En Concepción
Atardece, amanecí tan temprano que no sé si han pasado cuatro días o ninguno. Miro al árbol con algodones rosas en las ramas y una lágrima de vida aparece en mis ojos. ¡Una señal! ¡Por favor una señal! ¿Y cuando no te reconozca? ¿Cuándo nuestro entusiasmo haya disminuido? ¿Cuando nos encontremos solo y ajenos? ¿Cuándo tocarnos sea esporádico? Entonces me mantendré en silencio, y rasgaré los murales hasta encontrarte, dispararé al cielo para despertarte, e inyectaré sangre en mis venas hasta que se abran mis ojos y no pueda cerrarlos. Hasta que me desintegre y luego vuelva a nacer. Hasta que alguien sugiera una nueva caminata por la montaña. Hasta que la fuerza del Tíbet me arrase y no quede nada. Me pondré firme de pie, para recibirte, o nos ahogaremos los dos para atracar en distintos puertos. A veces ruego por un cerebro menos acelerado, y un alma menos amante de los mundos plagados de nuevos íntimos detalles. Te interrogo, ¿sabes por qué llueve? ¿Sabes cuando sucederá eso que anhelas? Los edificios con grietas. Algunos a punto de caer. Puentes y rutas cortadas. Debemos rogar por mucha fuerza. Miro los techos de la gran cuidad por la ventana, bajo el sol. El Biobío pasar. El gran parque con los árboles floridos cargados de algodones rosa como maravillosos oasis en el inmenso verde. Fisuras anunciando fragilidad, debilidad, humanidad. Escolares caminando por el pasto sonriendo, jóvenes exhibiendo su identidad con vestimentas. Una ciudad llena de energía, no aplacada por el cataclismo. En la habitación del hotel el agua de la tina está hirviendo y dilata mis poros. Mi cara se sonroja, mi cuerpo de destensa y vienen a mi mente pequeños lugares de la ciudad. Fotos que flotan en el aire, mezclándose como un confuso collage de mensajes y colores Un medidor de agua oxidado, la estatua de Pedro de Valdivia en la plaza de armas, con adornos de flores haciéndole guardia, la ciclovía del parque, con las sombras alargadas de los transeúntes al atardecer, escolares investigando una gran mansión en ruinas, difunta, parejas amándose en el pasto y con el sol despidiéndose, gaviotas extraviadas, yendo y viviendo. Veo la herida del rasgueo de la guitarra en mi dedo, cicatrizada. Mis ojos se cierran involuntariamente. Mañana será tiempo de partir a Talca, a descubrir nuevas aventuras. Pi..do mú…si….ca…..len….ta…men…t….e, no recuerdo lo que escribí, podría nombrarse texto sonámbulo. El cielo azul sin nubes, caigo sin final, y digo tu nombre. Como queriendo acercarte. Situarte junto a mi alma, para disfrutar juntos este momento. Como el día en que crecí. Que me entregué a tus brazos. Como el día que estiraste el mano para obtener un condón del cajón por primera vez. Como el día en que las estrellas fugaces fueron fiesta. El pasto alto sin cortar de la casa de mis abuelos, como la sensación de jungla. Cuando hacía la rueda y mi abuelo le decía mortal, y yo me enorgullecía de poder hacerlo, y se me veían los calzones y la sangre se me subía a la cabeza. Mi mano se detiene por el sueño. ¡Nunca! ¡Nunca se detendrá!
Atardece, amanecí tan temprano que no sé si han pasado cuatro días o ninguno. Miro al árbol con algodones rosas en las ramas y una lágrima de vida aparece en mis ojos. ¡Una señal! ¡Por favor una señal! ¿Y cuando no te reconozca? ¿Cuándo nuestro entusiasmo haya disminuido? ¿Cuando nos encontremos solo y ajenos? ¿Cuándo tocarnos sea esporádico? Entonces me mantendré en silencio, y rasgaré los murales hasta encontrarte, dispararé al cielo para despertarte, e inyectaré sangre en mis venas hasta que se abran mis ojos y no pueda cerrarlos. Hasta que me desintegre y luego vuelva a nacer. Hasta que alguien sugiera una nueva caminata por la montaña. Hasta que la fuerza del Tíbet me arrase y no quede nada. Me pondré firme de pie, para recibirte, o nos ahogaremos los dos para atracar en distintos puertos. A veces ruego por un cerebro menos acelerado, y un alma menos amante de los mundos plagados de nuevos íntimos detalles. Te interrogo, ¿sabes por qué llueve? ¿Sabes cuando sucederá eso que anhelas? Los edificios con grietas. Algunos a punto de caer. Puentes y rutas cortadas. Debemos rogar por mucha fuerza. Miro los techos de la gran cuidad por la ventana, bajo el sol. El Biobío pasar. El gran parque con los árboles floridos cargados de algodones rosa como maravillosos oasis en el inmenso verde. Fisuras anunciando fragilidad, debilidad, humanidad. Escolares caminando por el pasto sonriendo, jóvenes exhibiendo su identidad con vestimentas. Una ciudad llena de energía, no aplacada por el cataclismo. En la habitación del hotel el agua de la tina está hirviendo y dilata mis poros. Mi cara se sonroja, mi cuerpo de destensa y vienen a mi mente pequeños lugares de la ciudad. Fotos que flotan en el aire, mezclándose como un confuso collage de mensajes y colores Un medidor de agua oxidado, la estatua de Pedro de Valdivia en la plaza de armas, con adornos de flores haciéndole guardia, la ciclovía del parque, con las sombras alargadas de los transeúntes al atardecer, escolares investigando una gran mansión en ruinas, difunta, parejas amándose en el pasto y con el sol despidiéndose, gaviotas extraviadas, yendo y viviendo. Veo la herida del rasgueo de la guitarra en mi dedo, cicatrizada. Mis ojos se cierran involuntariamente. Mañana será tiempo de partir a Talca, a descubrir nuevas aventuras. Pi..do mú…si….ca…..len….ta…men…t….e, no recuerdo lo que escribí, podría nombrarse texto sonámbulo. El cielo azul sin nubes, caigo sin final, y digo tu nombre. Como queriendo acercarte. Situarte junto a mi alma, para disfrutar juntos este momento. Como el día en que crecí. Que me entregué a tus brazos. Como el día que estiraste el mano para obtener un condón del cajón por primera vez. Como el día en que las estrellas fugaces fueron fiesta. El pasto alto sin cortar de la casa de mis abuelos, como la sensación de jungla. Cuando hacía la rueda y mi abuelo le decía mortal, y yo me enorgullecía de poder hacerlo, y se me veían los calzones y la sangre se me subía a la cabeza. Mi mano se detiene por el sueño. ¡Nunca! ¡Nunca se detendrá!
5 de octubre de 2010
Identidad
Salió corriendo hacia la calle; el agua lo atraía enormemente. Ya se encontraba aferrado a la baranda, como un ser hambriento ante su comida. La saltó por encima como el excelente atleta que, para orgullo de sus padres, había sido en su época juvenil. Aún se hallaba sujeto a los barrotes, pero débilmente, cuando divisó la llegada del autobús, cuyo ruido ocultaría el de su caída. Exclamó en voz baja: "Queridos padres, a pesar de todo siempre los he querido", y se dejó caer.
En ese momento atravesaba por el puente una interminable fila de automóviles.
Franz Kafka, La condena
¿Y si te ríes de todo?
Si decidiéramos ver el lado divertido de todo suceso
Podríamos dar la vuelta
Relajarnos, ir más allá
Dejar de considerar tan seriamente cada detalle
¿Crees que sería forzado?
¿Qué nuestras acciones perderían valor?
Lo que intentamos
Perdería impulso
Me canso de considerar gigante cada mirada, cada palabra
Rogaría por liviandad
Por espontaneidad pura
Frescura, novedad
Malditas suposiciones
Conclusiones apresuradas
Basadas en pruebas incompletas
En palabras aisladas
Coincidencias imaginarias
Esa gran creatividad
Autora de historias inverosímiles
Pero causa de tormento constante
Yo quiero entender la vida en serio
No pasar el rato solamente, sobreviviendo
Pareciéramos querer olvidar
No comprender nada, no desear agotarnos con tal esfuerzo
Mejor adoramos a algún dios que nos salve
Nos consumimos alguna sustancia
Que detenga nuestro pensamiento
Que frene en seco nuestra búsqueda
No vaya a ser que hallemos algo que no queríamos saber
¿Somos capaces de llevar adelante nuestra humanidad?
Debemos olvidarla constantemente
¿Por qué mejor no nos indican qué pensar?
Estamos ahogados, estamos sudando
La realidad es excesivamente real
¿Dónde podemos esconderla?
Quizá podemos correr y exudarla por los poros
Una opción sería subir el volumen para no escucharla
Se me ocurre que podemos comernos el supermercado
Bebernos el bar
Vestirnos las galerías
Hablar de las acciones del mercado
De las luminarias y sus anuncios
Del mundo paralelo que existe en la inmensa red de aire
A la espera de atacarnos
Con sus vínculos e invitaciones
No quiero pensar
Quiero pertenecer
Empiezo a pensar que todo es hormonas
Nuestro cambiante ánimo
Falta de químicos
Exceso de sustancias
Lo determinante
La razón de querer ahorcarnos
El motivo de buscar comprometernos
El impulso a la infidelidad
La atracción a la fidelidad
¿Por qué mi cerebro funciona así?
¿Qué le falta?
¿Qué le sobra?
Empiezo a cansarme
De querer morir
De querer vivir
De cambiar y cambiar
Necesito respuestas certeras
Soluciones reales
¿Acaso retenemos en exceso?
Me siento comprimida
Quisiera vomitarlo todo
Hasta las tripas
Extraer esos nudos
Que me aprietan
Escucho los pasos en el piso de arriba
Siento los autos pasar fuera
Tensión y pesadez
El cuerpo como ancla
Los brazos se arrastran
Los pies no avanzan
Cantar, ¿importa si desafino una nota?
Olvidar ese impulso por la perfección
Por las expectativas
La espalda hecha roca
La mandíbula tiesa
Los dedos crispados
Lengua afuera
Y una carcajada gigante que se escucha
Esas exigencias burlándose
Buscando acabar con los nervios restantes
Silbando irónicamente
Pareciendo relajo y flexibilidad
Pero siendo todas las normas y leyes del mundo
Reglas, usos, costumbres, mandatos, pautas, obligaciones
Los perversos patrones que debemos seguir
Esperando aislarnos de toda dignidad en caso de no observarlos
Incumplimiento es acaso sufrimiento
No intento guardarme en buenas maneras
El cuidado impedirá el contacto
Necesito ser directa
Busco ser cruda
Estamos ahogados en moldes desechables
Preestablecidos y en serie
¿Se nos preguntó realmente quién queríamos ser?
¿En qué deseábamos emplear nuestro tiempo?
¿De qué manera aspirábamos ganarnos el pasar?
Quizá sentimos que sí nos fue posible opinar
Que realmente estábamos eligiendo
¿Tuvimos esa oportunidad?
¿La tenemos hoy?
¿Podemos cambiar de pista en un momento dado?
¿Si no hacemos lo correcto, seremos señalados con el dedo?
¿Habrá espacio para nuestra búsqueda?
Ese camino, la larga ruta
Las etapas que nos esperan
Todas ordenaditas
En filita
Esperando sucederse unas a otras
¿Qué es lo que quiero?
Que asco esos himnos
Declaraciones de principios
Volver a declarar una y otra vez que estoy convencido
Que amo esos esquemas y repeticiones
Esos modelos tan correctos, clásicos e irrefutables
Encendamos todos los televisores
Quizá puedan decirnos quien debemos ser
Encendamos todos los computadores
Quizá ahí esté la sugerencia de nuestro camino
Entrevistemos a todos lo que pasan
Es posible que sepan hacia dónde debiéramos ir
Estamos rodeados de encrucijadas
Elegir es inmensamente difícil
¿Por qué se nos empuja a decidir?
¡Cesen la búsqueda!
¡Alto a la patrulla!
Si encuentra su lugar quizá lo haga desmedidamente bien
No queremos que sobresalga
Atenta contra nuestro orden
El sutil equilibrio
Frágil compostura
Que entrega banquetes a los que ya tienen la mesa puesta
Parques a quienes tienen grandes jardines
Música a quienes están hastiados de orquestas
Llegan a odiar aquel pastel de más
Pues los hará engordar
Pero de todos modos prefiero guardarlo
No entiendo eso de que sobra
A otros falta
¿Pero quién son esos otros?
No los conozco
Busco cometer una osadía
Invitar a la temeridad a invadirme
Dar la cara
Aceptar mi humanidad
Cuando camino por las calles miro hacia delante
Pero a veces descubro que puedo mirar hacia arriba
A veces me doy cuenta que mis manos son las que están escribiendo
Que crean los trazos con delicadeza y consistencia
Que puedo mirar las copas de los árboles
Las puntas de los cerros
Donde los edificios terminan
Entonces reconozco que no había reparado en esas nubes
En esa altura
En esa posibilidad
De mirar adonde quiera
De soñar con altura
De intentar vislumbrar unas desconocidas cumbres
Otra fracaso
¿Lo podré superar?
¿Es tan monstruoso?
La práctica entrega herramientas
Equivocarse y no paralizarse
No lograrlo y volver a intentarlo
Las rodillas ensangrentadas, pero firmes
Volver a montar la bicicleta
Buscar nuevas rutas
Un intervalo y volver a empezar
Encumbro mi volantín
La cuerda se corta
Vuela muy lejos y cae
Me aventuro a encontrarlo
No importa si está hecho añicos
Hallarlo y dejar todo atrás
Perdí, nuevamente
¿Me siento derrotada?
Un poco, pero cada vez me importa menos
Quizá un día gane
Quizá un día realmente no me importe
Ese día quizá lo realizado sirva de algo
Un sujeto que se olvida a si mismo
¿Está condenado?
Un ser incapaz de conectarse con su yo profundo
¿Está hueco?
¿Lo invaden mariposas?
¿Fardos de paja?
Las corrientes nos llevan
Son muy poderosas
Nos arrastra el caudal
Entonces recibimos la sentencia
Condenado a vivir en las sombras
En la ignorancia y la incomodidad
En ese malestar incierto
Sin causas claras
Esa necesidad de llenarse de algo
De aplacar el vacío
Llenar el estómago de palomitas de maíz
A riesgo de saturarlo y sentirse más lleno de nada
Cada vez
Un abismo infranqueable
Que crece
Llenar el cuerpo de carretera
De kilómetros
Escapar
Para sentirse más atrapado que antes
Condenado a olvidar
Para luego recordar aún más nítidamente
Darse contra las rocas
Para seguir respirando
Con más fuerza que nunca
Sin escapatoria
Condenado a evadirse
En este gran callejón sin salida
Cubierto de espejos por todas partes
Queda la opción de anestesiarse
La mayor parte de las horas de un día
No ver el reflejo
Es posible
Sólo debes resistir una vida de distancia
Algo huele muy mal
¿Será la quema de los bosques?
¿Serán las instrucciones recibidas?
¿Será el cerebro ardiendo de aburrimiento?
¿Serán las neuronas anquilosadas por el no uso?
¿Serán las tripas flotando en felicidad pasajera?
¿Será la atrofia de nuestros músculos tiesos?
¿Será nuestro cuerpo olvidado de disfrutar?
¿Serán nuestras sensaciones hechas cadáver?
¿Serán nuestras ganas de vivir petrificadas?
¿Serán nuestras formas putrefactas de evitarnos?
¿Será la descomposición de lo bello?
¿Será la desintegración de la honestidad?
¿Será la fermentación de nuestras máscaras al sol?
No es posible respirar del hedor
Un gran sonido de arcadas es lo que se escucha
Tapones venden por doquier
Para que los oídos estén bien cubiertos y seguir viviendo sin complicaciones
La gracia está en expresarse constantemente
Aunque a veces sea sutilmente
Una necesidad continua de expresión
De expulsar pedazos de alma
Que den belleza al planeta
Poblándolo de verdad
Llenándolo de vida
Una conversación honesta
Una entrega genuina
Un baile
Una poesía
Una identidad exhibida
Sin vergüenza
Con la frente en alto
Prometiendo defenderla a la llovizna
A la ráfaga de comentarios
Al vendaval de opiniones
Al terremoto de juicios
Mantener los pies firmes
Volver a decirla
Aprender a quererla
Aunque sea arrugada en el reino de lo terso
Aunque tenga manchas en el desierto de lo inmaculado
Aunque tenga colores en el valle de lo negro
Por fuera es anómala
Por dentro es fiesta
Exterior absurdo
Interior perfecto
La vislumbro inadmisible
La siento como cascada pacífica
Como bálsamo a la humanidad perdida
Como promesa de serenidad a la herida abierta
Como lo único válido
Como profundidad a unos pulmones aplanados
Como un bosque respirando en el pecho
Como una verdad irrefutable y creadora de vida
Salió corriendo hacia la calle; el agua lo atraía enormemente. Ya se encontraba aferrado a la baranda, como un ser hambriento ante su comida. La saltó por encima como el excelente atleta que, para orgullo de sus padres, había sido en su época juvenil. Aún se hallaba sujeto a los barrotes, pero débilmente, cuando divisó la llegada del autobús, cuyo ruido ocultaría el de su caída. Exclamó en voz baja: "Queridos padres, a pesar de todo siempre los he querido", y se dejó caer.
En ese momento atravesaba por el puente una interminable fila de automóviles.
Franz Kafka, La condena
¿Y si te ríes de todo?
Si decidiéramos ver el lado divertido de todo suceso
Podríamos dar la vuelta
Relajarnos, ir más allá
Dejar de considerar tan seriamente cada detalle
¿Crees que sería forzado?
¿Qué nuestras acciones perderían valor?
Lo que intentamos
Perdería impulso
Me canso de considerar gigante cada mirada, cada palabra
Rogaría por liviandad
Por espontaneidad pura
Frescura, novedad
Malditas suposiciones
Conclusiones apresuradas
Basadas en pruebas incompletas
En palabras aisladas
Coincidencias imaginarias
Esa gran creatividad
Autora de historias inverosímiles
Pero causa de tormento constante
Yo quiero entender la vida en serio
No pasar el rato solamente, sobreviviendo
Pareciéramos querer olvidar
No comprender nada, no desear agotarnos con tal esfuerzo
Mejor adoramos a algún dios que nos salve
Nos consumimos alguna sustancia
Que detenga nuestro pensamiento
Que frene en seco nuestra búsqueda
No vaya a ser que hallemos algo que no queríamos saber
¿Somos capaces de llevar adelante nuestra humanidad?
Debemos olvidarla constantemente
¿Por qué mejor no nos indican qué pensar?
Estamos ahogados, estamos sudando
La realidad es excesivamente real
¿Dónde podemos esconderla?
Quizá podemos correr y exudarla por los poros
Una opción sería subir el volumen para no escucharla
Se me ocurre que podemos comernos el supermercado
Bebernos el bar
Vestirnos las galerías
Hablar de las acciones del mercado
De las luminarias y sus anuncios
Del mundo paralelo que existe en la inmensa red de aire
A la espera de atacarnos
Con sus vínculos e invitaciones
No quiero pensar
Quiero pertenecer
Empiezo a pensar que todo es hormonas
Nuestro cambiante ánimo
Falta de químicos
Exceso de sustancias
Lo determinante
La razón de querer ahorcarnos
El motivo de buscar comprometernos
El impulso a la infidelidad
La atracción a la fidelidad
¿Por qué mi cerebro funciona así?
¿Qué le falta?
¿Qué le sobra?
Empiezo a cansarme
De querer morir
De querer vivir
De cambiar y cambiar
Necesito respuestas certeras
Soluciones reales
¿Acaso retenemos en exceso?
Me siento comprimida
Quisiera vomitarlo todo
Hasta las tripas
Extraer esos nudos
Que me aprietan
Escucho los pasos en el piso de arriba
Siento los autos pasar fuera
Tensión y pesadez
El cuerpo como ancla
Los brazos se arrastran
Los pies no avanzan
Cantar, ¿importa si desafino una nota?
Olvidar ese impulso por la perfección
Por las expectativas
La espalda hecha roca
La mandíbula tiesa
Los dedos crispados
Lengua afuera
Y una carcajada gigante que se escucha
Esas exigencias burlándose
Buscando acabar con los nervios restantes
Silbando irónicamente
Pareciendo relajo y flexibilidad
Pero siendo todas las normas y leyes del mundo
Reglas, usos, costumbres, mandatos, pautas, obligaciones
Los perversos patrones que debemos seguir
Esperando aislarnos de toda dignidad en caso de no observarlos
Incumplimiento es acaso sufrimiento
No intento guardarme en buenas maneras
El cuidado impedirá el contacto
Necesito ser directa
Busco ser cruda
Estamos ahogados en moldes desechables
Preestablecidos y en serie
¿Se nos preguntó realmente quién queríamos ser?
¿En qué deseábamos emplear nuestro tiempo?
¿De qué manera aspirábamos ganarnos el pasar?
Quizá sentimos que sí nos fue posible opinar
Que realmente estábamos eligiendo
¿Tuvimos esa oportunidad?
¿La tenemos hoy?
¿Podemos cambiar de pista en un momento dado?
¿Si no hacemos lo correcto, seremos señalados con el dedo?
¿Habrá espacio para nuestra búsqueda?
Ese camino, la larga ruta
Las etapas que nos esperan
Todas ordenaditas
En filita
Esperando sucederse unas a otras
¿Qué es lo que quiero?
Que asco esos himnos
Declaraciones de principios
Volver a declarar una y otra vez que estoy convencido
Que amo esos esquemas y repeticiones
Esos modelos tan correctos, clásicos e irrefutables
Encendamos todos los televisores
Quizá puedan decirnos quien debemos ser
Encendamos todos los computadores
Quizá ahí esté la sugerencia de nuestro camino
Entrevistemos a todos lo que pasan
Es posible que sepan hacia dónde debiéramos ir
Estamos rodeados de encrucijadas
Elegir es inmensamente difícil
¿Por qué se nos empuja a decidir?
¡Cesen la búsqueda!
¡Alto a la patrulla!
Si encuentra su lugar quizá lo haga desmedidamente bien
No queremos que sobresalga
Atenta contra nuestro orden
El sutil equilibrio
Frágil compostura
Que entrega banquetes a los que ya tienen la mesa puesta
Parques a quienes tienen grandes jardines
Música a quienes están hastiados de orquestas
Llegan a odiar aquel pastel de más
Pues los hará engordar
Pero de todos modos prefiero guardarlo
No entiendo eso de que sobra
A otros falta
¿Pero quién son esos otros?
No los conozco
Busco cometer una osadía
Invitar a la temeridad a invadirme
Dar la cara
Aceptar mi humanidad
Cuando camino por las calles miro hacia delante
Pero a veces descubro que puedo mirar hacia arriba
A veces me doy cuenta que mis manos son las que están escribiendo
Que crean los trazos con delicadeza y consistencia
Que puedo mirar las copas de los árboles
Las puntas de los cerros
Donde los edificios terminan
Entonces reconozco que no había reparado en esas nubes
En esa altura
En esa posibilidad
De mirar adonde quiera
De soñar con altura
De intentar vislumbrar unas desconocidas cumbres
Otra fracaso
¿Lo podré superar?
¿Es tan monstruoso?
La práctica entrega herramientas
Equivocarse y no paralizarse
No lograrlo y volver a intentarlo
Las rodillas ensangrentadas, pero firmes
Volver a montar la bicicleta
Buscar nuevas rutas
Un intervalo y volver a empezar
Encumbro mi volantín
La cuerda se corta
Vuela muy lejos y cae
Me aventuro a encontrarlo
No importa si está hecho añicos
Hallarlo y dejar todo atrás
Perdí, nuevamente
¿Me siento derrotada?
Un poco, pero cada vez me importa menos
Quizá un día gane
Quizá un día realmente no me importe
Ese día quizá lo realizado sirva de algo
Un sujeto que se olvida a si mismo
¿Está condenado?
Un ser incapaz de conectarse con su yo profundo
¿Está hueco?
¿Lo invaden mariposas?
¿Fardos de paja?
Las corrientes nos llevan
Son muy poderosas
Nos arrastra el caudal
Entonces recibimos la sentencia
Condenado a vivir en las sombras
En la ignorancia y la incomodidad
En ese malestar incierto
Sin causas claras
Esa necesidad de llenarse de algo
De aplacar el vacío
Llenar el estómago de palomitas de maíz
A riesgo de saturarlo y sentirse más lleno de nada
Cada vez
Un abismo infranqueable
Que crece
Llenar el cuerpo de carretera
De kilómetros
Escapar
Para sentirse más atrapado que antes
Condenado a olvidar
Para luego recordar aún más nítidamente
Darse contra las rocas
Para seguir respirando
Con más fuerza que nunca
Sin escapatoria
Condenado a evadirse
En este gran callejón sin salida
Cubierto de espejos por todas partes
Queda la opción de anestesiarse
La mayor parte de las horas de un día
No ver el reflejo
Es posible
Sólo debes resistir una vida de distancia
Algo huele muy mal
¿Será la quema de los bosques?
¿Serán las instrucciones recibidas?
¿Será el cerebro ardiendo de aburrimiento?
¿Serán las neuronas anquilosadas por el no uso?
¿Serán las tripas flotando en felicidad pasajera?
¿Será la atrofia de nuestros músculos tiesos?
¿Será nuestro cuerpo olvidado de disfrutar?
¿Serán nuestras sensaciones hechas cadáver?
¿Serán nuestras ganas de vivir petrificadas?
¿Serán nuestras formas putrefactas de evitarnos?
¿Será la descomposición de lo bello?
¿Será la desintegración de la honestidad?
¿Será la fermentación de nuestras máscaras al sol?
No es posible respirar del hedor
Un gran sonido de arcadas es lo que se escucha
Tapones venden por doquier
Para que los oídos estén bien cubiertos y seguir viviendo sin complicaciones
La gracia está en expresarse constantemente
Aunque a veces sea sutilmente
Una necesidad continua de expresión
De expulsar pedazos de alma
Que den belleza al planeta
Poblándolo de verdad
Llenándolo de vida
Una conversación honesta
Una entrega genuina
Un baile
Una poesía
Una identidad exhibida
Sin vergüenza
Con la frente en alto
Prometiendo defenderla a la llovizna
A la ráfaga de comentarios
Al vendaval de opiniones
Al terremoto de juicios
Mantener los pies firmes
Volver a decirla
Aprender a quererla
Aunque sea arrugada en el reino de lo terso
Aunque tenga manchas en el desierto de lo inmaculado
Aunque tenga colores en el valle de lo negro
Por fuera es anómala
Por dentro es fiesta
Exterior absurdo
Interior perfecto
La vislumbro inadmisible
La siento como cascada pacífica
Como bálsamo a la humanidad perdida
Como promesa de serenidad a la herida abierta
Como lo único válido
Como profundidad a unos pulmones aplanados
Como un bosque respirando en el pecho
Como una verdad irrefutable y creadora de vida
24 de septiembre de 2010
Bicentenario
Si sigue existiendo el ejército para protegernos
¡Prefiero llamarme Perú!
Si el regimiento existe para defender nuestras fronteras
¡No me importaría denominarme Argentina!
Si necesitamos seguir ensayando y adoctrinando soldados
¡Me vendría bien que nuestro nombre sea Bolivia!
Si tenemos que continuar invirtiendo en tanques y fusiles
¡Firmaría de inmediato para que Brasil sea nuestro apelativo!
Seamos francos, podríamos conversar las cosas
Y si no están dispuestos, pues nos rendimos
Alguien tiene que dar el primer paso
Fin a la parada militar
Fin a las fuerzas armadas
Fin a las armas causando muertes
Si sigue existiendo el ejército para protegernos
¡Prefiero llamarme Perú!
Si el regimiento existe para defender nuestras fronteras
¡No me importaría denominarme Argentina!
Si necesitamos seguir ensayando y adoctrinando soldados
¡Me vendría bien que nuestro nombre sea Bolivia!
Si tenemos que continuar invirtiendo en tanques y fusiles
¡Firmaría de inmediato para que Brasil sea nuestro apelativo!
Seamos francos, podríamos conversar las cosas
Y si no están dispuestos, pues nos rendimos
Alguien tiene que dar el primer paso
Fin a la parada militar
Fin a las fuerzas armadas
Fin a las armas causando muertes
14 de septiembre de 2010
La proveedora de tintas y plumas
No fue fácil para ti Antón Baptista, tomar aquella decisión, ¿recuerdas?
Te avergonzaba entrar en la villa con una india por manceba y,
sobre todo, con un hijo de ojos almendrados, labios gruesos y
una tez cada día más lora y menos sonrosada.
Ya te parecía oír las pullas y cuitadas burlas.
Antonio Benítez Rojo, El mar de las lentejas
El cargo que me vino en tocar
Dar con que anotar a los calmos y torpes
A los sagaces y gráciles
¿Acaso no sabéis que estoy dispuesta a todo?
Encogióme de hombros
Desta buena obra no veréis mucha en las ciudades
Aquí todos tiran de la cuerda para sí y nadie ayuda al prójimo
Varios dellos de las ciudades, muy atemorizados y ensombrecidos
Viven sus días sin mayores contratiempos esperando fortuna que ha de llegar sola
Llegada la noche y con ella los riesgos de estrellarse
Disponen amainar las velas y echar las áncoras
Sin reparar en los marineros que encuéntranse todavía en las aguas
Es que no se ve tan en claro el espíritu bicentenario
Preguntóme qué es ese espíritu
Qué viene en recordar y para qué la celebración que profesamos
Quiérase creer premiar a los sensatos y a los valientes
Pero dellos no estamos seguros ni podemos fiarnos
Como no sabemos si existen resolvimos meternos en tierra adentro
Ansí fue que caminamos unas tres leguas de país
Y escondido entre malezas y espinos fuimos en toparnos con un poblado
Entre los que nos recibieron había uno de rostro redondo con pluma bermeja
Otro zalamero, lleno de risas y meneo
En viendo aquel atuendo sobre sus cueros vivos
Mofáronse dellos, mas yo regañéles por su mala compostura
Que no era cosa de ofender a quienes necesitábamos de amigos
Quienes eran naturalmente nuestros hermanos
Por señas indicáronnos que este lugar no les pertenecía
Somos quinientos cuerdos y paréceme que bastan para cogerles el fuerte
Aquel en que guardan su mala secta
Marcharemos por estos pantanos y de seguro que habremos de sorprenderles
Que no esperarán nuestro ataque con los ánimos crecidos y golpes destos vientos
Volviéles a hablar prometiéndoles plumas y tinta
Para que vengan en escribir qué celebran
Qué son estas trompetas, pífanos y atambores
Pusímonos en marcha indefinidamente
Que no es posible detenerse una vez emprendida la marcha
Mirad, ¡adelante!
Que lo que tenéis al frente no son pálidas estrellas
Son sujetos del reino parecidos a vosotros
Igualmente ignorantes y sedientos
Necesitantes de tintas y plumas
Para escribir cánticos con qué expresarse
Pero en estas ciudades
Los hombres que pueden haber
Los que son vivos llévanselos a sus casas para hacer carnicería dellos
Dicen que la carne de hombres es tan buena que no hay tal cosa en el mundo
Y bien parece porque los huesos que en estas casas se halla
Todo lo que se puede roer lo tienen roído
Es lástima de los ver a los nuestros
Cuando las vidas suyas los superan y vienen destrozados del monte
Cuando la esperanza se duerme llevándosela la barca
Preguntóme yo si hay cualesquiera cosa que celebrar
No fue fácil para ti Antón Baptista, tomar aquella decisión, ¿recuerdas?
Te avergonzaba entrar en la villa con una india por manceba y,
sobre todo, con un hijo de ojos almendrados, labios gruesos y
una tez cada día más lora y menos sonrosada.
Ya te parecía oír las pullas y cuitadas burlas.
Antonio Benítez Rojo, El mar de las lentejas
El cargo que me vino en tocar
Dar con que anotar a los calmos y torpes
A los sagaces y gráciles
¿Acaso no sabéis que estoy dispuesta a todo?
Encogióme de hombros
Desta buena obra no veréis mucha en las ciudades
Aquí todos tiran de la cuerda para sí y nadie ayuda al prójimo
Varios dellos de las ciudades, muy atemorizados y ensombrecidos
Viven sus días sin mayores contratiempos esperando fortuna que ha de llegar sola
Llegada la noche y con ella los riesgos de estrellarse
Disponen amainar las velas y echar las áncoras
Sin reparar en los marineros que encuéntranse todavía en las aguas
Es que no se ve tan en claro el espíritu bicentenario
Preguntóme qué es ese espíritu
Qué viene en recordar y para qué la celebración que profesamos
Quiérase creer premiar a los sensatos y a los valientes
Pero dellos no estamos seguros ni podemos fiarnos
Como no sabemos si existen resolvimos meternos en tierra adentro
Ansí fue que caminamos unas tres leguas de país
Y escondido entre malezas y espinos fuimos en toparnos con un poblado
Entre los que nos recibieron había uno de rostro redondo con pluma bermeja
Otro zalamero, lleno de risas y meneo
En viendo aquel atuendo sobre sus cueros vivos
Mofáronse dellos, mas yo regañéles por su mala compostura
Que no era cosa de ofender a quienes necesitábamos de amigos
Quienes eran naturalmente nuestros hermanos
Por señas indicáronnos que este lugar no les pertenecía
Somos quinientos cuerdos y paréceme que bastan para cogerles el fuerte
Aquel en que guardan su mala secta
Marcharemos por estos pantanos y de seguro que habremos de sorprenderles
Que no esperarán nuestro ataque con los ánimos crecidos y golpes destos vientos
Volviéles a hablar prometiéndoles plumas y tinta
Para que vengan en escribir qué celebran
Qué son estas trompetas, pífanos y atambores
Pusímonos en marcha indefinidamente
Que no es posible detenerse una vez emprendida la marcha
Mirad, ¡adelante!
Que lo que tenéis al frente no son pálidas estrellas
Son sujetos del reino parecidos a vosotros
Igualmente ignorantes y sedientos
Necesitantes de tintas y plumas
Para escribir cánticos con qué expresarse
Pero en estas ciudades
Los hombres que pueden haber
Los que son vivos llévanselos a sus casas para hacer carnicería dellos
Dicen que la carne de hombres es tan buena que no hay tal cosa en el mundo
Y bien parece porque los huesos que en estas casas se halla
Todo lo que se puede roer lo tienen roído
Es lástima de los ver a los nuestros
Cuando las vidas suyas los superan y vienen destrozados del monte
Cuando la esperanza se duerme llevándosela la barca
Preguntóme yo si hay cualesquiera cosa que celebrar
10 de septiembre de 2010
La vida es insólita
Me suis vidé de mon sang
Trop émotif
Je rêve d'un printemps
Définitif
Car mon âme n'est que tourments
D'une épitaphe
Gravée pour longtemps
Dans les récifs
Je reste pourtant
Dubitatif
Benjamín Biolay, Négatif
La vida es insólita
Desacostumbrada
Ni común ni ordinaria
Hay que partir de cero
Aprender
Para luego caer
Seguir aprendiendo
Volver a caer
Avanzar para luego morir
Nacer para empezar a avanzar
En un ciclo idéntico e interminable
Los que nacen parecen no saber nada
Los que mueren parecen saberlo todo
Pero no pueden traspasarlo a los que nacen
O sólo de manera imperfecta
La existencia es totalmente curiosa
Una auténtica novedad
Cuando crees que has entendido como funciona
Se encarga de demostrar que lleva la delantera por milenios
Eras completas de ventaja
Que fácil es suponer y equivocarse
Estamos sumergidos en mundos imaginarios
Eso que doy por sentado no es tal
Aquello que juro de rodillas no es real
Lo de más allá nunca sucedió
O no de esa manera
¿Estamos acaso incomunicados
Para rodearnos de desencuentros?
Es la suposición
La que nos está jugando una mala pasada
El creer que las cosas son como parecen
O reputar entender lo que parecen
Esas cartas que no llegan a tiempo
Con la verdad
La solución
Son la historia de nuestra vida
Una seguidilla de confusiones
Que se agolpan hasta completar una larga fila
Hasta que ya es muy tarde
Comprender y morir
Renacer e ignorar
¡Una vida perdida en encontrar un sentido!
Sin seguridad de haberlo encontrado
Observar y observar
Recibir y recibir flechazos
Para descubrir el antídoto contra el veneno
Y tener que morir
Y renacer
Para ignorar
Y así sucesivamente
Hasta el fin de los tiempos
Me suis vidé de mon sang
Trop émotif
Je rêve d'un printemps
Définitif
Car mon âme n'est que tourments
D'une épitaphe
Gravée pour longtemps
Dans les récifs
Je reste pourtant
Dubitatif
Benjamín Biolay, Négatif
La vida es insólita
Desacostumbrada
Ni común ni ordinaria
Hay que partir de cero
Aprender
Para luego caer
Seguir aprendiendo
Volver a caer
Avanzar para luego morir
Nacer para empezar a avanzar
En un ciclo idéntico e interminable
Los que nacen parecen no saber nada
Los que mueren parecen saberlo todo
Pero no pueden traspasarlo a los que nacen
O sólo de manera imperfecta
La existencia es totalmente curiosa
Una auténtica novedad
Cuando crees que has entendido como funciona
Se encarga de demostrar que lleva la delantera por milenios
Eras completas de ventaja
Que fácil es suponer y equivocarse
Estamos sumergidos en mundos imaginarios
Eso que doy por sentado no es tal
Aquello que juro de rodillas no es real
Lo de más allá nunca sucedió
O no de esa manera
¿Estamos acaso incomunicados
Para rodearnos de desencuentros?
Es la suposición
La que nos está jugando una mala pasada
El creer que las cosas son como parecen
O reputar entender lo que parecen
Esas cartas que no llegan a tiempo
Con la verdad
La solución
Son la historia de nuestra vida
Una seguidilla de confusiones
Que se agolpan hasta completar una larga fila
Hasta que ya es muy tarde
Comprender y morir
Renacer e ignorar
¡Una vida perdida en encontrar un sentido!
Sin seguridad de haberlo encontrado
Observar y observar
Recibir y recibir flechazos
Para descubrir el antídoto contra el veneno
Y tener que morir
Y renacer
Para ignorar
Y así sucesivamente
Hasta el fin de los tiempos
Por qué me haces esto
Je t'aime, je t'aime
Oh, oui je t'aime!
Moi non plus
Oh, mon amour...
Comme la vague irrésolu
Je vais, je vais et je viens
Entre tes reins
Et je me retiens
Serge Gainsbourg, Je t’aime...Moi non plus
Por qué me haces esto
Darme ese sabor
Para que siga sintiéndolo
Como un placer de a gotas
Por qué me haces esto
Mostrarme esa música
Para que no pueda retroceder ni un poco
Dejar de pensar en tu melodía por un día
Por qué me haces esto
Ofrecerme esas ideas
Para que no consiga dejar de reflexionar sobre ellas
Intente desentrañarlas hasta creer resolverlas
Por qué me haces esto
Llamarme de esa forma
Para que tu voz sigo rondando mi cabeza
Como un suave letargo agradable
Quizá debiera dejar todo atrás
Olvidar mi nombre en tu boca
Dejar de recordar ese sabor
No volver a escuchar aquella música
Esto no puede continuar
Este flotar tendrá un fin
Para naufragar se requiere estar preparado
Mi barco teme a las profundidades
Te propongo algo
Aunque desconoces lo que escondo
No sigas tratándome de esa forma
Te pido me ignores
Seas indiferente
No quieras explicarlo todo
Detén tu embarcación lejos de mi puerto
Destruye el camino de regreso a mi voz
Experimentando
Sans trop entrer
Dans les détails
Il est grand temps
Que je m'en aille
Je sens le feu
Dans mes entrailles
Cette injection
Qu'on dit létale
Mon amour, j'ai échoué
Benjamin Biolay, Little Darlin’
Esto no puede continuar
Este flotar tendrá un fin
Para naufragar se requiere estar preparado
Mi barco teme a las profundidades
Ha sufrido muchas embestidas
En el fondo del mar todo es oscuro
Salir a flote nuevamente no es tarea fácil
Mejor dejar esto para los sueños solamente
Queda reservado para un experimento
Tubos de ensayo
Solamente probar, entender la sensación
Desentrañar los modus operandi
Mezclar los ingredientes y esperar el resultado
Pero no caer, sólo intentar
Querer saber más sin aguardar la explosión
Lejos del volcán y su ardiente lava
Confinados a un laboratorio
Donde la circunstancia es transitoria
Está permitido equivocarse
Porque nada es definitivo
Los componentes se acaban sin consecuencias
Es posible combinarlos a discreción
Detonan y se vuelve a comenzar
El estallido es final y comienzo
El error, dulzura
La duda, gozo
La caída, recompensa
El intento insistente, comprensión
Je t'aime, je t'aime
Oh, oui je t'aime!
Moi non plus
Oh, mon amour...
Comme la vague irrésolu
Je vais, je vais et je viens
Entre tes reins
Et je me retiens
Serge Gainsbourg, Je t’aime...Moi non plus
Por qué me haces esto
Darme ese sabor
Para que siga sintiéndolo
Como un placer de a gotas
Por qué me haces esto
Mostrarme esa música
Para que no pueda retroceder ni un poco
Dejar de pensar en tu melodía por un día
Por qué me haces esto
Ofrecerme esas ideas
Para que no consiga dejar de reflexionar sobre ellas
Intente desentrañarlas hasta creer resolverlas
Por qué me haces esto
Llamarme de esa forma
Para que tu voz sigo rondando mi cabeza
Como un suave letargo agradable
Quizá debiera dejar todo atrás
Olvidar mi nombre en tu boca
Dejar de recordar ese sabor
No volver a escuchar aquella música
Esto no puede continuar
Este flotar tendrá un fin
Para naufragar se requiere estar preparado
Mi barco teme a las profundidades
Te propongo algo
Aunque desconoces lo que escondo
No sigas tratándome de esa forma
Te pido me ignores
Seas indiferente
No quieras explicarlo todo
Detén tu embarcación lejos de mi puerto
Destruye el camino de regreso a mi voz
Experimentando
Sans trop entrer
Dans les détails
Il est grand temps
Que je m'en aille
Je sens le feu
Dans mes entrailles
Cette injection
Qu'on dit létale
Mon amour, j'ai échoué
Benjamin Biolay, Little Darlin’
Esto no puede continuar
Este flotar tendrá un fin
Para naufragar se requiere estar preparado
Mi barco teme a las profundidades
Ha sufrido muchas embestidas
En el fondo del mar todo es oscuro
Salir a flote nuevamente no es tarea fácil
Mejor dejar esto para los sueños solamente
Queda reservado para un experimento
Tubos de ensayo
Solamente probar, entender la sensación
Desentrañar los modus operandi
Mezclar los ingredientes y esperar el resultado
Pero no caer, sólo intentar
Querer saber más sin aguardar la explosión
Lejos del volcán y su ardiente lava
Confinados a un laboratorio
Donde la circunstancia es transitoria
Está permitido equivocarse
Porque nada es definitivo
Los componentes se acaban sin consecuencias
Es posible combinarlos a discreción
Detonan y se vuelve a comenzar
El estallido es final y comienzo
El error, dulzura
La duda, gozo
La caída, recompensa
El intento insistente, comprensión
8 de septiembre de 2010
Magnolio
A Mándrago por vértigo
I
Atardecer
Magnolio en el camino
Me detengo largo rato a contemplar sus flores
Pétalos violáceos y blancos
Otorgando una belleza inusitada al momento
Pregunto tu nombre
Respondes, serio
Nos sobrepasa una suave brisa tibia
Expreso mis deseos de conocerte
Me miras, serio
Quiero expresarme, te digo
Decirte lo que me inspira el momento
Que buscas, te pregunto
Dime lo que te inspira el momento, me dices
Te sugiero cantar y bailar
Me preguntas cómo sería ser adicto al romance
Te cuento cómo sería querer siempre escapar
II
Atardecer
Magnolio en el camino
Nos detenemos en un banco frente al parque
Te acuerdas que nos conocimos bajo un magnolio, me preguntas
Estabas muy serio, te contesto
Quieres hablarme de tus razones de por qué relacionarse
Intento darte a entender que no tengo tantos planes
Te esfuerzas en expresarme que para ti esto es distinto
Te expreso que para mí los días también han cambiado
Que estar contigo es entender un poco más la existencia
Me dices que nunca habías conocido a alguien tan directa
Tan segura de que la vida es fugaz
Sonrío diciéndote que no es tan efímera
Que nos quedan muchos días por delante y que te prepares
Algo te invade y me preguntas si quiero vivir contigo
Algo me invade y asiento, mientras te pregunto si sabes lo que estás haciendo
III
Atardecer
Magnolio en el camino
Caminamos lentamente, entramos a un café
Nos sentamos mirando las flores violáceas y blancas por la ventana
El silencio nos acompaña
Lo rompes comentando lo que creías que era la libertad
Te observo con atención, temo adónde vas a llegar
No te detienes y el monólogo se vuelve intrincado
Intento defenderme de lo que percibo como un ataque frontal
Vuelves a contraatacar con calma, explicando tus infinitas razones
Me dices que estaré mejor así, que tus caminos son inciertos
Acoto que no tengo tantos planes
Que si te marchas podré crearlos nuevamente
Te pido que si quieres partir nunca vuelvas a buscarme
No he terminado el café, pero necesito salir de ahí
Pateo suavemente al magnolio y mientras camino recuerdo cuando te contaba como se sentía querer siempre escapar
IV
Atardecer
Magnolio en el camino
Llego a mi departamento
Llegas a tu habitación
Escucho un disco en mi balcón
Haces tu cama que nadie ha ordenado
Reflexiono sobre cómo finalizan las historias
Piensas en qué estaré
Siento una tristeza indiferente que se parece al desconcierto
Abres un libro con el afán de no saber qué sientes
Tomo el último trago de mi taza de té
Avanzas hacia tu cocina con impaciencia latente
Cierro mis ojos como queriendo aclarar la circunstancia
Abres tu ventana para que el aire sacuda tu momento
Dejo que una lágrima inesperada recorra mi mejilla
Contestas tu teléfono y es ella al otro lado del auricular, esperabas su llamada
V
Atardecer
Magnolio en el camino
Nos encontramos en un pequeño café cercano a mi casa
Me cuentas lo que han sido estos largos meses intentando ablandarme
Sonrío, pero mi seriedad no permite que se note
Preguntas por mi familia, mi trabajo, mi bienestar
Contesto sin muchos detalles
Ordeno otro café y lo revuelvo con toda calma
Te noto ansioso, lleno de preguntas
Siento la ansiedad en mí, pero no se percibe a simple vista
Continúas con variados temas
Te escucho atentamente pero pareciera distraída
Logras formular tu propuesta
Te expreso que no tengo tantos planes
Pero que tú no estarás en ellos
A Mándrago por vértigo
I
Atardecer
Magnolio en el camino
Me detengo largo rato a contemplar sus flores
Pétalos violáceos y blancos
Otorgando una belleza inusitada al momento
Pregunto tu nombre
Respondes, serio
Nos sobrepasa una suave brisa tibia
Expreso mis deseos de conocerte
Me miras, serio
Quiero expresarme, te digo
Decirte lo que me inspira el momento
Que buscas, te pregunto
Dime lo que te inspira el momento, me dices
Te sugiero cantar y bailar
Me preguntas cómo sería ser adicto al romance
Te cuento cómo sería querer siempre escapar
II
Atardecer
Magnolio en el camino
Nos detenemos en un banco frente al parque
Te acuerdas que nos conocimos bajo un magnolio, me preguntas
Estabas muy serio, te contesto
Quieres hablarme de tus razones de por qué relacionarse
Intento darte a entender que no tengo tantos planes
Te esfuerzas en expresarme que para ti esto es distinto
Te expreso que para mí los días también han cambiado
Que estar contigo es entender un poco más la existencia
Me dices que nunca habías conocido a alguien tan directa
Tan segura de que la vida es fugaz
Sonrío diciéndote que no es tan efímera
Que nos quedan muchos días por delante y que te prepares
Algo te invade y me preguntas si quiero vivir contigo
Algo me invade y asiento, mientras te pregunto si sabes lo que estás haciendo
III
Atardecer
Magnolio en el camino
Caminamos lentamente, entramos a un café
Nos sentamos mirando las flores violáceas y blancas por la ventana
El silencio nos acompaña
Lo rompes comentando lo que creías que era la libertad
Te observo con atención, temo adónde vas a llegar
No te detienes y el monólogo se vuelve intrincado
Intento defenderme de lo que percibo como un ataque frontal
Vuelves a contraatacar con calma, explicando tus infinitas razones
Me dices que estaré mejor así, que tus caminos son inciertos
Acoto que no tengo tantos planes
Que si te marchas podré crearlos nuevamente
Te pido que si quieres partir nunca vuelvas a buscarme
No he terminado el café, pero necesito salir de ahí
Pateo suavemente al magnolio y mientras camino recuerdo cuando te contaba como se sentía querer siempre escapar
IV
Atardecer
Magnolio en el camino
Llego a mi departamento
Llegas a tu habitación
Escucho un disco en mi balcón
Haces tu cama que nadie ha ordenado
Reflexiono sobre cómo finalizan las historias
Piensas en qué estaré
Siento una tristeza indiferente que se parece al desconcierto
Abres un libro con el afán de no saber qué sientes
Tomo el último trago de mi taza de té
Avanzas hacia tu cocina con impaciencia latente
Cierro mis ojos como queriendo aclarar la circunstancia
Abres tu ventana para que el aire sacuda tu momento
Dejo que una lágrima inesperada recorra mi mejilla
Contestas tu teléfono y es ella al otro lado del auricular, esperabas su llamada
V
Atardecer
Magnolio en el camino
Nos encontramos en un pequeño café cercano a mi casa
Me cuentas lo que han sido estos largos meses intentando ablandarme
Sonrío, pero mi seriedad no permite que se note
Preguntas por mi familia, mi trabajo, mi bienestar
Contesto sin muchos detalles
Ordeno otro café y lo revuelvo con toda calma
Te noto ansioso, lleno de preguntas
Siento la ansiedad en mí, pero no se percibe a simple vista
Continúas con variados temas
Te escucho atentamente pero pareciera distraída
Logras formular tu propuesta
Te expreso que no tengo tantos planes
Pero que tú no estarás en ellos
3 de septiembre de 2010
Lo eres todo
Para David, siempre
Así es
Lo eres todo
El cielo después de un día de lluvia
La tibieza del lecho que conserva tu aroma
Una lágrima de emoción luego de una epifanía
Te busco, en la oscuridad del lecho
Tu calor es paraíso
Es un refugio
Una promesa de inmensidad
Lo eres todo
Una sonrisa que devuelve a la vida
La primavera y sus extraordinarias flores
La lluvia cuando es poesía
Te llamo, cuando el día es gris
Tu voz es un cable a tierra
Una promesa de tranquilidad
Una invitación al descanso
Lo eres todo
La sensación del viaje
Los tímidos rayos del sol alcanzando mi rostro
Una mirada que todo lo contiene
Te miro, directamente a tus ojos azules como el mar
Con la espuma y la fuerza incluidas
Me transportan
Me dejo llevar
Lo eres todo
Una determinación y una fuerza que todo lo pueden
Una claridad que esclarece cualquier duda
Una seguridad que contiene confianza como su compañera
Te quiero, como no he amado antes
Eres un árbol en una colina desierta
Un faro, cuando me pierdo
Un paraíso hecho hombre
Para David, siempre
Así es
Lo eres todo
El cielo después de un día de lluvia
La tibieza del lecho que conserva tu aroma
Una lágrima de emoción luego de una epifanía
Te busco, en la oscuridad del lecho
Tu calor es paraíso
Es un refugio
Una promesa de inmensidad
Lo eres todo
Una sonrisa que devuelve a la vida
La primavera y sus extraordinarias flores
La lluvia cuando es poesía
Te llamo, cuando el día es gris
Tu voz es un cable a tierra
Una promesa de tranquilidad
Una invitación al descanso
Lo eres todo
La sensación del viaje
Los tímidos rayos del sol alcanzando mi rostro
Una mirada que todo lo contiene
Te miro, directamente a tus ojos azules como el mar
Con la espuma y la fuerza incluidas
Me transportan
Me dejo llevar
Lo eres todo
Una determinación y una fuerza que todo lo pueden
Una claridad que esclarece cualquier duda
Una seguridad que contiene confianza como su compañera
Te quiero, como no he amado antes
Eres un árbol en una colina desierta
Un faro, cuando me pierdo
Un paraíso hecho hombre
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