31 de diciembre de 2010

Atenas y/o Sócrates: elija usted

Sócrates explica, en el juicio que le hace Atenas, la pregunta que realiza a los hombres:

Mi buen amigo, siendo ateniense, de la ciudad más grande y más prestigiada en sabiduría y poder, ¿no te avergüenzas de preocuparte de cómo traerás las mayores riquezas y la mayor fama y los mayores honores, y, en cambio no te preocupas ni interesas por la inteligencia, la verdad y por cómo tu alma va a ser lo mejor posible?
Platón, Apología de Sócrates

En este escenario, tú vendrías a ser Atenas, y yo Sócrates

Debemos agradecer la diferencia
Somos combinación bella y fecunda

27 de diciembre de 2010

Moralista trasnochado y desalmado


¡Tú, chapado a la antigua, que hueles a tiempos de Crono!

Deja de golpear a tu mujer
Deja de violar a tus hijos
Deja de abusar de tu familia

No mates a la feminidad
No entierres a la infancia
No derrames sangre sobre lo sagrado

Cobardía
Conversión de jardines en cementerios
Semen maldito y rancio
Placer hueco y bestial

Afán inhumano
Deseo sanguinario
Energía monstruosa

Nada más y nada tengo
Sólo sufrimiento
Cobardía sin límites
Ultrajes y garrotazos
Me siento grande
Me siento poderoso

Me siento grande y soy un pusilánime

Me siento poderoso y soy una ínfima pequeñez

Me siento fuerte y el viento me lleva

Me siento herido y nadie me ayuda


Ve a desquitarte con las rocas

23 de diciembre de 2010

Próximamente


19 de diciembre de 2010

Desafíos

Me gustan los desafíos, la sensación de forzar la mente, de avanzar hacia algún lado, estrujar el contenido de los sesos, repensar lo pensado, buscar respuestas, de esa forma, confío en que un día no me aniquilarán definitivamente las preguntas.


Esas dudas


Quizá a ti te gustaría ser yo, pero a mí no me gustaría ser tú, incluso hay veces que yo misma no quiero ser yo, y a ti te gustaría ser tú, no yo, esas veces en que no hay fotos, de sonrisas, hay nudos, apretando, agujeros, muy negros, montones de dudas llamando a la puerta.

14 de diciembre de 2010

Promesa

Voy a luchar duro, y no puedo rendirme ni por un minuto, y quizá, en veinte años, vea un pequeño resultado, sienta algún árbol que finalmente esté floreciendo, y sepa, por un instante, que valió la pena, y que de haber sido de otra forma, el té quizá nunca hubiese llegado a tener ese sabor, ni el jazmín ese aroma un día de primavera.


Certidumbre

Como que de alguna u otra forma lo sabes, que vas a llegar a serlo, que es algo por lo cual se te concedió la vida, sabes que llegará, como ese momento antes del orgasmo, cuando la certidumbre del paraíso tan próximo te inunda, y agradeces estar vivo.